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Cloro residual en agua de consumo

El cloro residual libre es la cantidad de cloro que existe en el agua en forma de ácido hipocloroso o en forma de ion hipoclorito, y el cloro residual combinado es el que se produce en la combinación con amonio, es decir, las cloraminas. El cloro residual combinado solo se puede formar cuando el agua tiente amoniaco y productos orgánicos. Hay que añadir que el cloro de esta forma es un agente oxidante más débil y su acción bactericida es más lenta.

En resumen, el cloro residual, tanto libre como combinado, se puede presentar de varias formas dependiendo de las características químicas del agua, cada una de ellas con mayor o menor eficacia.

Es importante determinar diariamente la cantidad de cloro residual en el agua, tanto libre como combinado, sobre todo cuando va destinada a consumo humano. Los métodos son variados según se detalla a continuación.

En primer lugar contamos con los clorómetros, que son tests rápidos con patrones estables para concentraciones de cloro menores de 1 ppm, juegos de reactivos con escala de colores para la determinación inmediata para contenidos en cloro entre 0,1 y 1,5 ppm. determinación volumétrica mediante un reactivo para cloro libre entre 0'1 y 4 ppm, método colorimétrico de la ortotolidina contenido de cloro libre menor de 1 ppm y, por último, un sistema amperométrico.

La presencia mínima de cloro en el agua garantiza sus óptimas condiciones para el consumo. Puede parecer una paradoja, que al mismo tiempo que la reglamentación técnico sanitaria establece que las aguas destinadas al consumo humano deben contener cloro residual libre o combinado, la presencia de este provoca en algunas ocasiones y debido a su sabor, el consumo de agua embotellada.

Determinación del cloro residual
El cloro es el desinfectante de mayor uso debido a su bajo coste, a su fácil comercialización, y a que tiene sobre el agua efecto residual.

La presencia excesiva de cloro en el agua incrementa el uso de agua embotellada.
La presencia de cloro residual en el agua provoca, con frecuencia, un fuerte rechazo de la misma por parte del consumidor. El umbral de detección de sabor es de 0,5 ppm. El cloro presente en el agua no representa ningún peligro para el consumidor.

El cloro no sólo es un importante desinfectante, sino que también reacciona con el amoniaco, hierro, manganeso y sustancias productoras de olores y sabores; por lo que, en general, mejora notablemente la calidad del agua.

En el proceso de cloración se obtiene dos tipos de cloro residual, el cloro libre residual, cloro molecular, ácido hipoclorito e ion hipoclorito, y el cloro combinado residual, monocloramina, dicloramina y tricloramina.
El cloro residual combinado se forma cuando el agua tiene amoníaco y productos orgánicos. Esta forma de cloro es un agente oxidante más débil y su acción bactericida es más lenta.

La determinación del contenido de cloro residual, tanto libre como combinado, es de interés y debe hacerse diariamente en las aguas de distribución para consumo humano.

La determinación de cloro activo libre y combinado puede hacerse mediante:

  • Clorómetros. Test rápido colorimétrico cuantitativo. Con patrones estables entre 0 y 1 ppm de cloro residual. Método de la ortolidina.
  • Test rápido de cloro mediante juegos de reactivos con escala de colores. Contenidos de cloro entre 0,1 y 1,5 ppm.
  • Método iodométrico para la determinación del contenido de cloro activo en concentraciones elevadas, superiores a 1 mg/l.
  • Determinación volumétrica mediante el reactivo N, N-dietil-p-fenilendiamonio, DPD. Adecuado para concentraciones de "cloro activo libre" entre 0,1 y 4 mg/l o ppm.
  • Método colorimétrico de la ortotolidina para concentraciones entre 0,01 y 1 ppm de cloro libre residual.
  • Método amperométrico.

La determinación volumétrica es un método aplicable a la determinación de cloro residual en aguas de consumo con concentración comprendida entre 0,1 y 4 mg/l.

En presencia de cloro, la DPD produce, entre 6,2 y 6,5 una coloración roja susceptible de valoración volumétrica.

Producen interferencias los iones de cobre en concentraciones superiores a 5 mg/l y los iones de hierro en concentraciones superiores a 100 mg/l. También interfiere el manganeso.

El método de ortotolidina es aplicable a aguas de consumo público para las que se utiliza como desinfectante el cloro que queda en el agua en forma de cloro residual libre o combinado. El contenido de cloro debe estar entre 0 y 1 ppm.

Al añadir ortotolidina a un agua que contenga cloro residual, libre o combinado, se produce una coloración amarilla, susceptible de medir espectrofotométricamente.

El contenido de cloro en mg/l se obtiene directamente a partir de la curva patrón previamente trazada.

Interfieren en la determinación de cloro por el método de la ortotolidina, concentraciones elevadas de hierro, manganeso y nitritos.

Desinfección

Tomado de: Sistemas de abastecimiento de agua para pequeñas comunidades: tecnología de pequeños sistemas de abastecimiento de agua en países en desarrollo / CEPIS, 1988

Introducción

El más importante requerimiento individual del agua de bebida es que debe estar libre de cualquier microorganismo que pueda transmitir enfermedades al consumidor. Procesos tales como almacenamiento, sedimentación, coagulación y floculación, y filtración rápida, reducen en grado variable el contenido bacteriológico del agua. Sin embargo, estos procesos no pueden asegurar que el agua que producen sea bacteriológicamente segura. Frecuentemente se necesitará una desinfección final. En casos en los que no se dispone de otros métodos de tratamiento, se puede recurrir a la desinfección como único tratamiento contra la contaminación bacteriana del agua potable. La desinfección del agua se encarga de la destrucción, o al menos de la desactivación completa, de los microorganismos dañinos presentes en el agua. Se le realiza usando medios físicos o químicos. Los siguientes factores influyen en la desinfección del agua:
1) La naturaleza y número de los organismos a ser destruidos.
2) El tipo y concentración del desinfectante usado.
3) La temperatura del agua a ser desinfectada: cuanto más alta sea la temperatura, más rápida es la desinfección.
4) El tiempo de contacto; el efecto de desinfección se vuelve más completo cuando los
    desinfectantes permanecen más tiempo en contacto con el agua.
5) La naturaleza del agua a ser desinfectada; si el agua contiene materia particulada,
    especialmente de naturaleza coloidal y orgánica, el proceso de desinfección es generalmente obstaculizado.
6) El pH (acidez/alcalinidad) del agua.
7) Mezcla; una buena mezcla asegura la adecuada dispersión del desinfectante a través de toda el agua y, así, promueve el proceso de desinfección.

Desinfección Física

Los dos métodos principales de desinfección física son: el hervido y la radiación con rayos ultravioletas.
Hervido, es una práctica segura y tradicional que destruye microorganismos patógenos tales como virus, bacterias, cercaria, quistes y huevos.
Si bien es efectivo como tratamiento casero, no es un método factible para abastecimientos públicos de agua. Sin embargo, en situaciones de emergencia se puede usar el hervido del agua como medida temporal.
La radiación de luz ultravioleta, es un método efectivo de desinfección para agua claras, pero su efectividad es reducida significativamente cuando el agua es turbia o contiene constituyentes tales como nitrato, sulfato y hierro en su forma ferrosa. Este método de desinfección no produce ningún residuo que proteja al agua contra una nueva contaminación y que podría servir para propósitos de control y vigilancia. La luz ultravioleta ha sido usada para desinfección en varios países desarrollados, pero se le aplica muy rara vez en países en desarrollo.

Desinfectantes Químicos

Un buen desinfectante químico; debe poseer las siguientes características importantes:
- Rápido y efectivo en eliminar microorganismos patógenos presentes en el agua;
- Fácilmente soluble en agua en las concentraciones requeridas para la desinfección y capaz de proveer una acción residual;
- Que no imparta sabor, olor o color al agua;
- Que no sea tóxico para la vida humana o la animal;
- Fácil de manipular, transportar, aplicar y controlar;
- De fácil disponibilidad a un costo moderado
Las sustancias químicas que han sido usadas exitosamente para la desinfección son: cloro, compuestos de cloro y yodo dosificados en forma adecuada; ozono y otros oxidantes como permanganato de potasio y peróxido de hidrógeno. Cada uno de estos tiene sus ventajas y limitaciones.
Cloro y compuestos de cloro: Su capacidad para destruir patógenos es bastante rápida y su amplia disponibilidad lo hace muy adecuado para la desinfección. Su costo es moderado y es, por esta razón, ampliamente usado como desinfectante a través del mundo.
Yodo: A pesar de sus propiedades atractivas como desinfectante, el yodo tiene serias limitaciones. Se requiere dosis adecuadas (10-15 mg/1) para alcanzar una desinfección satisfactoria. No es efectivo cuando el agua a ser desinfectada presenta color o turbidez. La elevada volatilidad del yodo en soluciones acuosas es también un factor en contra de su uso, excepto en situaciones de emergencia.
Permanganato de potasio: Este es un poderoso agente oxidante y se ha descubierto que es efectivo contra el vibrión del cólera pero no contra otros patógenos. Deja  manchas en el contenedor y por esto no es un desinfectante muy satisfactorio para abastecimientos públicos de agua.
Ozono: El ozono es cada vez más usado para la desinfección de abastecimiento de agua potable en países industrializados, ya que es efectivo en la eliminación de compuestos que dan sabor o color objetables al agua. Al igual que los rayos ultravioleta, el ozono no deja normalmente ningún residuo medible, cuya detección pudiera servir para controlar el proceso. La ausencia de un residuo también significa que no hay protección contra una nueva contaminación del agua después de su desinfección. Los elevados costos de instalación y operación y la necesidad de un suministro continuo de energía hacen que el uso del ozono no sea una práctica recomendada para países en desarrollo.

Cloración  

La desinfección del agua mediante cloración, introducida por primera vez a comienzos del siglo XX, fue quizás el evento tecnológico más importante en la historia del tratamiento del agua. La cloración de abastecimientos de agua en países en desarrollo es sumamente importante. El saneamiento deficiente, que resulta en la contaminación fecal de las fuentes de agua, plantea frecuentemente la amenaza más grande a la salud humana. En muchos casos, la cloración efectiva de los abastecimientos de agua ha logrado una reducción sustancial de aquellas enfermedades entéricas que primariamente están relacionadas con el agua. Estudios recientes, aún en progreso, han enunciado la posibilidad de que los compuestos orgánicos ("halogenados") formados cuando se añade cloro al agua, puedan causar ciertas formas de cáncer en el hombre. Debido al número de variables involucradas, hasta ahora no se dispone de ninguna evidencia definitiva. Por otro lado, las propiedades desinfectantes del cloro están bien establecidas y, hasta la fecha, deben compensar los posibles efectos laterales surgidos cuando se les usa para salvaguardar la salud pública. 
El cloro es un gas tóxico de color amarillo-verdoso, que se encuentra en la naturaleza - sólo en estado combinado, principalmente con el sodio como sal común. Tiene un olor característico penetrante e irritante, es más pesado que el aire y se le puede comprimir para formar un líquido claro de color ámbar. El cloro líquido- es más pesado que el agua. Se vaporiza bajo temperatura y presión atmosférica normal. Comercialmente se fabrica el cloro mediante la electrólisis de salmuera, con producción de soda caústica e hidrógeno como productos secundarios. Como gas seco, el cloro no es corrosivo, pero ante la presencia de humedad se vuelve altamente corrosivo para todos los metales, excepto la plata y el plomo. El cloro es ligeramente soluble en el agua, aproximadamente 1 por ciento por peso en 10°C.
Cal clorada ("Polvo blanqueador o desmanche"): Antes del descubrimiento del cloro líquido, se lograba la cloración mayormente mediante el uso de cal clorada. Es una combinación suelta de cal apagada y gas de cloro, con la composición aproximada de CaCl2-Ca  (OH)2-H20 + Ca(OCl)2   2Ca (OH)2.  Cuando se le añade al agua, se descompone para producir ácido hipocloroso, HOC1. Cuando está fresca, la cal clorada tiene un contenido de cloro de 33 a 37 por ciento. La cal clorada es inestable; al exponerla al aire, la luz y la humedad, estos agentes hacen que el contenido de cloro descienda en forma rápida. Se debe almacenar el compuesto en lugar oscuro, fresco y seco, en contenedores cerrados y resistentes a la corrosión. 
Hipoclorito de alta resistencia: Estos no sólo son el doble de fuertes que la cal clorada (60 a 70 por ciento de contenido disponible de cloro) sino que también retienen su fuerza original durante más de un año bajo condiciones normales de almacenamiento. Se les puede obtener en paquetes de 2.3 kg. y en latas de hasta 45 kgs.; también están disponibles en forma granular o de tabletas.
Hipoclorito de sodio: Como solución, el hipoclorito de sodio (NaOC1) por lo general contiene de 12 a 15 por ciento de cloro disponible en el producto comercial. Las soluciones caseras blanqueadoras de hipoclorito de sodio por lo general contienen solo del 3 al 5 por ciento de cloro disponible. 
Son las características del cloro y de sus compuestos las que han dictado los métodos para su manejo y aplicación en la práctica de desinfección del agua. 
Práctica de cloración: Se puede agrupar las prácticas de cloración  bajo dos categorías, dependiendo del nivel deseado de cloro residual y del punto de aplicación.
Cuando se requiere proveer un residual ("cloro residual") y el tiempo de contacto es limitado, es una práctica común tener en cuenta una cloración que dé un residual disponible libre. Si se utiliza una cloración que dé un residual disponible combinado, se aplica el cloro al agua para producir, con amoniaco natural o agregado, un efecto residual combinado
La precloración es la aplicación de cloro anterior a cualquier otro tratamiento. Frecuentemente esto tiene el propósito de controlar las algas, el sabor y el olor.  La poscloración se refiere a la aplicación del cloro después de otros procesos de tratamiento, particularmente después de la filtración.
Demanda de cloro: Esta es la diferencia entre la cantidad de cloro agregada al agua y la cantidad de cloro libre o combinado disponible que queda al final de un período específico de contacto. 
Cloro residual: Se dispone de varios métodos para medir el cloro residual en el agua. Aquí se presenta dos de los métodos más simples. 
a) Método Dietil-para-fenilendiamina (DPF).
El1 cloro libre disponible reacciona instantáneamente con la N-dietil-para-fenilen-diamina produciendo una coloración roja siempre que el yodo esté ausente. Se usa soluciones estándares de permanganato de potasio DPF para producir colores de varias intensidades. Se mide el color producido cuando se agrega DPF mediante el método colorimétrico para indicar la concentración de cloro residual. El color producido por este método es más estable que el del Método Ortotolidino
b) Método Ortotolidino
La Ortotolidina, un compuesto aromático, se oxida en una solución ácida mediante el cloro, cloraminas y otros oxidantes para producir un complejo de color amarillo cuya intensidad es directamente proporcional a la cantidad de oxidantes presentes. El método es adecuado para la determinación rutinaria de residuos de cloro que no exceden los 10 mg/1. La presencia de color natural, turbiedad y nitrato interfiere con el desarrollo del color. Se ha demostrado que la ortotolidina produce cáncer y en muchos países se le ha retirado de la producción.

Tecnologías de Cloración para el Abastecimiento Rural de Agua

El agua subterránea que se obtiene de pozos poco profundos sigue siendo la fuente principal de abastecimiento para millones de personas en pequeñas comunidades. Un número de encuestas ha revelado que frecuentemente los pozos excavados se contaminan. Las fuentes de agua superficial, tales como los estanques de aldeas, canales y ríos, por lo general también están contaminadas.
Ya que no es ni factible ni siempre necesario establecer un tratamiento completo del agua de estas fuentes, por lo menos se debe proveer una desinfección adecuada para proteger la salud pública.
Técnicamente, la desinfección mediante cloración puede ofrecer una solución satisfactoria para abastecimientos rurales de agua y de pequeñas comunidades. Por lo general, la desinfección mediante cloro gaseoso no es factible para abastecimientos pequeños de agua, debido a los problemas de aplicación de cantidades pequeñas de gas en forma precisa y en una base continua. Es posible que la alternativa recaiga en los compuestos de cloro.
Polvo blanqueador o "desmanche": La cal clorada, polvo, blanqueador o "desmanche" es un compuesto de cloro barato y de fácil obtención. Esta sustancia química es fácil de transportar y no es peligrosa de manipular si se le suministra en un contenedor adecuado.
Es un polvo suelto blanco o amarillento que contiene aproximadamente del 33 al 37 por ciento del cloro disponible. Es inestable y perderá cloro durante el almacenamiento. Ante la presencia de la humedad, el polvo blanqueador se vuelve corrosivo y es necesario usar contenedores resistentes a la corrosión hechos de madera, cerámica o plástico. Estos deben ser almacenados en lugar oscuro, fresco y seco. Para minimizar la pérdida de cloro, se recomienda una concentración máxima de 5 por ciento para una solución de polvo blanqueador.
Desinfección de pozos excavados abiertos: Ya que se seguirá usando los pozos excavados abiertos en número considerable como fuentes de agua potable en comunidades rurales y pequeñas, es deseable emplear métodos simples para desinfectar el agua de estos pozos.
Cloración en vasija: Se llena la mitad de una vasija de arcilla de una capacidad de 7 a 10 litros, con huecos de 6 a 8mm de diámetro en el fondo, con guijarros y gravilla de 20-40 mm de tamaño. Se coloca el polvo blanqueador y la arena (en una mezcla de 1 a 2) en la parte superior de la gravilla y se llena la vasija con guijarros hasta el cuello. Luego se hace descender la vasija abierta en el pozo. 
Para un pozo cuyo ritmo de extracción de agua es de 1,000-1,200 litros/día, una vasija que contenga aproximadamente 1.5 kg de polvo blanqueador debe proveer la cloración adecuada para aproximadamente una semana.
Sistemas de doble vasija: Cuando se usa una vasija de cloración simple en un pozo casero, puede que proporcione un contenido demasiado elevado de cloro al agua ("sobrecloración"). En tales situaciones, se ha descubierto que una unidad consistente en dos vasijas cilíndricas, una dentro de la otra, trabaja bien. Se llena la vasija exterior con una mezcla húmeda de 1kg de polvo blanqueador con 2 kg de arena gruesa hasta un poco por debajo del nivel del hoyo y luego se coloca dentro de la vasija exterior. Se amarra la boca de la vasija exterior con una hoja de polietileno y la unidad se hace descender en el pozo con la ayuda de una soga. Se ha descubierto que esta unidad trabaja en forma efectiva durante 2 a 3 semanas en pozos caseros de una capacidad de 4,500 litros de donde se extrae el agua en un ritmo de 400-450 litros/día.
Clorador de goteo: Un dispositivo alternativo para desinfectar pozos es el clorador de alimentación por goteo. Se puede producir el atoro de la salida del goteo debido a los depósitos de carbonato de calcio que se forman cuando la solución de polvo  blanqueador entra en contacto con el dióxido de carbono de la atmósfera. Se puede insertar una salida especial de goteo similar a la usada en transfusiones médicas, en el tubo de salida justo antes de la llave de cierre. El tubo de salida se extiende directamente dentro del pozo y se le introduce en el agua. Se puede colocar el contenedor en el parapeto del pozo.
Depósitos de alimentación de solución: Usan una carga constante y han sido operados exitosamente en muchos lugares.
Tanto el tubo regulador como el tubo de descarga deben tener un adaptador deslizante hermético en el cuenco flotante. Los tubos se adaptan a un nivel tal que la solución ingrese al cuenco y fluya por el tubo de descarga en el ritmo deseado de alimentación. Se puede establecer otro ritmo de alimentación variando los niveles de los tubos de regulación y de descarga.
Proporcionando dispositivos para abastecimientos con bomba: Cuando se bombea agua desde la fuente hacia un reservorio elevado de servicio y se le abastece mediante gravedad al sistema de distribución, se puede dosificar una solución de polvo blanqueador. Desde el reservorio de la solución de polvo blanqueador se hace una conexión directa hacia la línea de succión de la bomba. Un uno por ciento de solución de polvo blanqueador preparada anteriormente y a la que se le ha permitido asentarse para remover impurezas, es vaciado en el contenedor de la solución. Debe proveer un abastecimiento suficiente para más de un día. Se debe evitar el ingreso del aire en el lado de succión de la bomba. Es necesario cerrar la línea de alimentación de la solución cuando se detiene la bomba.

Desinfección Usando Gas de Cloro

La forma en que se debe usar el desinfectante se rige por varios factores tales como la cantidad de agua a ser tratada, costo y disponibilidad de sustancias químicas, el equipo necesario para su aplicación y la habilidad requerida para operación y control. Cuando la cantidad de agua a ser tratada es superior a los 500,000 litros diarios, se ha descubierto que el gas de cloro es el más económico. Para abastecimientos pequeños, se dispone de controladores de gas de cloro montados en el cilindro, pero estos no pueden alimentar con precisión cantidades muy pequeñas de gas. Se dispone de dos métodos diferentes para la aplicación controlada del gas de cloro:
1) Alimentador de solución: Primero se disuelve el gas en un volumen pequeño de agua y la solución de cloro resultante es alimentada a la corriente principal del agua a ser desinfectada. La disolución del gas en un volumen pequeño de agua promueve la dispersión completa y rápida en el punto de aplicación.
2) Alimentación directa: Aquí se alimenta el gas directamente al punto de aplicación. Se necesita un tipo especial de difusor o tubería perforada (de plata o plástico) para la dispersión adecuada del gas. Por lo tanto, este método no es recomendable para abastecimiento de agua pequeños y rurales.
El equipo usado para la alimentación controlada de gas de cloro se puede agrupar bajos los tipos de alimentador a presión y alimentador por aspiración. El tipo a presión consiste en un filtro de gas, válvula de detención, válvula de reducción de presión y válvula reguladora o tubo de orificio con un manómetro y sello de humedad. A pesar de la variación de presión en el cilindro de cloro, se mantiene una presión constante a través del orificio por medio de la válvula reductora de presión. Se mide la disminución diferencial de presión a través del orificio y esto constituye una indicación del ritmo del flujo de gas. El aparato para solución incluye algunos medios de introducción del gas medido en la pequeña corriente de agua, la cual transporta entonces el cloro hacia el punto de aplicación.

Desinfección de Tanques Nuevos, Tuberías y Pozos

Tanques nuevos: Todos los tanques nuevos y reservorios deben ser desinfectados antes de ponerlos en servicio. En forma similar, los tanques que han estado fuera de servicio por reparación o limpieza también deben ser desinfectados antes de que se les vuelva a poner en servicio. Antes de la desinfección, se debe limpiar los pozos y los fondos de los tanques mediante barrido y restregado para quitar toda la suciedad y material suelto.
Uno de los métodos de desinfección usados para un tanque nuevo es llenarlo hasta el nivel de derrame con agua limpia a la cual se agrega cloro suficiente para producir una concentración de 50 mg/l. Se introduce en el agua la solución de cloro lo más pronto posible durante la operación de llenado con el fin de asegurar una mezcla y contacto completos con todas las superficies a ser desinfectadas. Después de llenar el tanque, se le permite asentarse preferiblemente durante 24 horas pero no por menos de 6 horas. Entonces se debe drenar el agua y rellenar el tanque para el abastecimiento regular.
Un segundo método, que es bastante satisfactorio y práctico bajo condiciones rurales, es la aplicación directa de una solución fuerte (200 mg/1) a las superficies internas del tanque. La superficie debe permanecer en contacto con la solución fuerte por lo menos durante 30 minutos antes de llenar el tanque con agua.
Un tercer método, que se debe usar sólo cuando no se puede usar otros, no expone las superficies superiores de las paredes a una solución fuerte de cloro. Se alimenta agua al tanque con un contenido de cloro de 50 mg/l, a un volumen tal que posteriormente cuando se llena completamente el tanque, la concentración resultante de cloro sea de aproximadamente 2 mg/l. Se conserva el agua que contiene 50 mg/1 de cloro en el tanque por 24 horas antes le llenar el tanque. Entonces se puede poner en servicio el tanque sin extraer el agua usada para la desinfección siempre que el residuo final no sea demasiado elevado. 
Nuevas tuberías y conductos maestros: Es probable que los conductos maestros de distribución y las tuberías se contaminen durante su colocación aún si se toma en consideración las precauciones necesarias. Por lo tanto, se les debe desinfectar antes de ponerlas en uso. Los sistemas de distribución necesitan ser desinfectados cuando se contaminan en el caso de roturas de la tubería maestra o de inundaciones. 
Se debe limpiar toda tubería mediante escobillado y flujo a presión con el fin de retirar toda materia extraña. 
Inmediatamente antes de usarse, se debe limpiar y desinfectar el paquete y material de unión mediante inmersión en una solución de cloro de 50 mg/1 por lo menos durante 30 minutos. 
Un medio práctico de aplicar la solución de cloro para la desinfección de sistemas rurales de abastecimiento de agua, consiste en lavar con flujo cada sección a ser desinfectada. Se cierra la válvula de entrada y se deja secar la sección que se va a desinfectar.
Luego, se cierra el grifo de descarga o válvula y se aisla la sección del resto del sistema. Se alimenta la solución desinfectante a través de un embudo o una manguera hacia un grifo o una abertura hecha especialmente para ese propósito en la parte más elevada de la tubería. Ya que las válvulas de aire por lo general están colocadas en estos puntos altos, a menudo el retirar una válvula de aire es una forma conveniente de proveer un punto de entrada. La solución es ingresada lentamente hasta que la sección esté completamente llena. Debe ponerse cuidado en asegurar que pueda escapar el aire atrapado en la tubería. Si no existen válvulas de aire ni otros orificios, se debe desconectar una o dos conexiones de servicio para permitir la salida del aire.

Desinfección del Abastecimiento de Agua en Situaciones de Emergencia 

Las medidas a largo plazo para la provisión de abastecimientos de agua segura, apoyadas por la higiene personal y la educación para la salud, ayudarán grandemente a proteger y promover la salud pública. Sin embargo, los desastres naturales como ciclones, terremotos e inundaciones ocurren y algunas veces resultan en una interrupción completa de los abastecimientos de agua.
Estas situaciones requieren medidas para el abastecimiento de agua segura en casos de emergencia. Ya que no hay una sola medida que sea un remedio para todas las situaciones, las siguientes pueden ser útiles para asegurar un abastecimiento de agua limpia, dependiendo de las condiciones locales y de los recursos disponibles. 
Cuando el sistema regular de abastecimiento de agua se ve afectado debido a un desastre, se debe dar la prioridad máxima a volver a poner el sistema en operación; una acción similar para resolver la situación debe incluir una búsqueda completa de todas las fuentes posibles de agua dentro de una distancia razonable del área afectada. Se puede transportar el agua desde sistemas particulares de abastecimiento y desde otras fuentes mediante cisternas hasta los puntos de consumo.
Después de las inundaciones, cuando el sistema de distribución del abastecimiento de agua permanece intacto, se debe elevar la presión en las líneas de tuberías de tal forma que se evite que el agua contaminada ingrese en ellas. Como medida adicional se puede elevar temporalmente la cloración del agua en las plantas de tratamiento a una escala mayor. Se recomienda la cloración de dosaje elevado sólo en circunstancias extremas o cuando se limpia tuberías nuevas.
Tabletas de cloro y soluciones blanqueadoras:    En muchos países se dispone con mucha facilidad  de soluciones que contienen compuestos que son dosificados en forma de solución o de tableta. 
Estos son bastante buenos para desinfectar cantidades pequeñas de agua pero son caros. Después de la adición de la sustancia química en la cantidad prescrita, se agita el agua y se le permite asentarse durante 30 minutos antes de consumirla. Si el agua es turbia, puede que sea necesario aumentar la dosis de la sustancia química.

FUENTE: INTERNET

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