El teflón: La controversia pega
TRACY BARNETT
El compuesto, de uso común en muchos productos domésticos, sobre todo de cocina, está bajo investigación por un posible vínculo con el cáncer.
Cuando las noticias sobre el ácido perfluoroctanoico (PFOA) — una sustancia usada en cientos de productos domésticos — se publicaron la semana pasada, todo el mundo se preguntó, ¿debo tirar mis sartenes y ollas de teflón?
Los expertos coinciden en que no es necesario, aunque algunos dicen que vale la pena tomar medidas sencillas para minimizar la exposición al compuesto mientras los científicos llegan a una conclusión, algo que puede durar años. Entretanto, basta saber que compuestos vinculados estrechamente con el PFOA están presentes en el medio ambiente y en la sangre de 95% de la población, y ha sido declarado un carcinógeno en potencia por un grupo de asesores científicos de la Dirección de Medio Ambiente (EPA).
Más vale prevenir
"El problema es que realmente no entendemos la ruta" de cómo esa sustancia llegando a la sangre de los seres humanos, dijo Erin Witcher de la EPA. La entidad expresa que no conoce lo suficiente del compuesto ni sus efectos para recomendar que se deje de usar.
Pero grupos defensores de los consumidores, como Environmental Working Group (EWG), que cuenta con un equipo de científicos que hacen investigación independiente sobre compuestos químicos, dicen que mientras existe algún riesgo se aconseja tener cautela.
"No estamos diciendo que deben reemplazar todo en su casa; esto no sería práctico para la mayoría de las personas", dijo Lauren Sucher del EWG. "Pero sí hay medidas sencillas que se pueden tomar para minimizar el riesgo".
Marian Burros, famosa escritora de cocina, escribió en The New York Times que los cocineros no usan teflón porque no permite dorar bien los alimentos.
Las sartenes de hierro fundido, bien curadas, producen un mejor efecto con muy poco aceite, y la comida no se adhiere mucho.
Parece que las sartenes y ollas con revestimiento de teflón no son tan inocentes ni sanas como suponemos. Calentadas a temperaturas superiores a los 260°, generan un humo de polímeros (C8 se denomina) que dan la sensación de padecer gripe. Se desarrolla dificultad al respirar, tos, fiebre, dolores musculares, y fatiga general (sentirse cansado, sin energía) como 4 o 6 horas después de haber sido expuesto a la sustancia. Molestias y malestares gastrointestinales, también. Es posible reconocer si el origen es ese, pues los efectos secundarios se presentan en ese plazo de tiempo, casi inmediato a la cocción realizada.
Además, si uno tiene un "pajarito de compañía" en la cocina o cercano a ella (loro, cotorrita, cacatúa, etc.) parece que los pajaritos aguantan menos, y mueren al ser expuestos a estos humos.
La vicepresidente del área desarrollo de teflón de DuPont dijo (textual): "Sí, es cierto que el pájaro puede morir por causa de los humos del polímero, pero ¿a quien se le ocurre tener un pájaro de compañía en la cocina?".
También defendió que se aclara en la etiqueta del producto que no debe recalentarse; pero admitió que esa etiqueta va en el barril del producto, que después, cada fabricante de menaje de cocina, lo pone como advertencia pues el recalentamiento estropea el teflón (nada aclara que "estropea" a los humanos).
A continuación, una ONG que va contra la falta de advertencia, demostraba ante cámara que una sartén con una temperatura inferior a los 260°, no sirve como sartén (termómetro electrónico en mano, era visible). Los huevos se fríen a no menos de 280°, y las papas o las milanesas, a no menos de 300°. Por ende, ¿si no se puede usar a más de 260°, de que sirve un sartén recubierto en teflón? sólo sirve para hervir.
"...«Desconocemos los efectos adversos a largo plazo asociados con este material, pero si así fuese el caso ya lo habríamos dado a conocer», asegura Cliff Web, portavoz de DuPont, en ‘USA Today’. Aunque esta empresa reconozca que cocinar a más de 260 grados es perjudicial para los pájaros, siempre ha negado el efecto negativo en humanos porque, según sus datos, a esa temperatura los agentes químicos que podrían ser dañinos para el hombre todavía no se han desprendido. La compañía recomienda que cuando se utilicen sartenes de teflón se debe cocinar a bajo y medio fuego, pero esta recomendación resulta insuficiente para el presidente del Grupo de Trabajo sobre el Medioambiente, quien asegura que la recomendación a menudo dista mucho de la realidad y que «todavía estamos buscando a aquella persona que nunca haya dejado demasiado tiempo la sartén sobre el fogón»..."
La vicepresidente, que en sus expresiones daba vergüenza ajena, cuando fue preguntada sobre los efectos del humo en un niño lactante (que tiene similar peso a un pájaro de los muchos que han muerto, y que suelen estar en la cocina con su mamá), expresó: "Bueno, sabemos lo de los pájaros, pero no vamos a probar de poner un niño a un metro del sartén a ver si muere o no muere"