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A Perú y Bolivia los une una misma historia y una misma cultura
milenaria. Fueron un solo Estado y no se separaron precisamente
por su propia voluntad. Pero ahora que está iniciándose el siglo
XXI, está claro que los integra también la búsqueda de las mejores
rutas hacia el desarrollo.
Ha hecho las circunstancias del destino
que en este esfuerzo, ambos países tengan depositadas sus
inmediatas esperanzas en la explotación de sus reservas de gas en Camisea (Perú) y Villamontes (Bolivia). Próximamente estas
reservas energéticas llegarán al mercado internacional generando
mayores divisas para ambos países que permita pasar de
exportadores tradicionales de materias primas a la condición
de exportadores de productos con valor agregado; proyecto que, por
su envergadura, bien puede constituir alejarse de la crisis
económica en forma unida.
Más allá de las simples facilidades territoriales para que Bolivia
exporte su gas, como es el caso de la propuesta chilena, el
Gobierno del Perú ha entregado a su para boliviano los
planteamientos de una asociación estratégica en el campo de la
energía.
Este planteamiento comprende la creación de una Zona de
Integración Fronteriza, la modernización de los Convenios del
Puerto de Ilo, la ampliación de las relaciones
económico-comerciales y la complementación de la Macro Región del
Sur del Perú con el Occidente Boliviano. Todo esto es posible
impulsar tomándose como factor fundamental el proyecto del gas
boliviano.
La Zona Económica Especial, de acuerdo a la propuesta peruana,
contaría con régimen administrativo, laboral y tributario, similar
al vigente en Bolivia que regulará la construcción, similar al
vigente en Bolivia que regulará la construcción, mantenimiento y
operación de los conductos y de las plantas de transformación, así
como el embarque marítimo, de manera que el régimen legal sea
firme, uniforme y compatible con los requerimientos del proyecto y
las aspiraciones del Gobierno de Bolivia.
Perú y Bolivia tendrían que suscribir, para l efecto, un tratado
por 99 años renovables, que conceda derecho a la empresa designada
por el Estado Boliviano a esta Zona Económica Especial que podrá
tener carácter comercial, industrial y de servicios, para
transporte, licuefacción y exportación del gas a un área costera
para la construcción de un terminal marítimo que además contaría
con un régimen excepcional a acordarse.
UNA OFERTA INTERNACIONAL CONJUNTA
El Gobierno peruano estaría dispuesto a considerar, además, la
promoción de la asociación de capitales de ambos países para
conformar una empresa conjunta ("Join Venture") para el transporte
marítimo del LNG al mercado norteamericano, elevándose así la
rentabilidad de los respectivos proyectos de exportación de gas.
Más importante es aún, la propuesta de unirse par promover una
oferta conjunta del preciado producto a los mercados
internacionales y en particular a México y los Estados Unidos.
Para el efecto se constituiría una empresa
mejicano-boliviano-peruana de capitales privados, la misma que
construiría y operaria la correspondiente plante de regasificacion
en Baja California, ahorrándose significativos costos para
facilitar un mejor posicionamiento para la renegociación de los
precios del energético.
La amplia propuesta comprende luego el desarrollo de una industria
bi-nacional petroquímica que podrá estar instalada no
necesariamente en Ilo, habilitación de un terminal pesquero e Ilo
para Bolivia para abastecer de productos marinos peruanos el
occidente boliviano en ocho o diez horas, la creación de una
empresa mixta para el transporte marítimo en cabotaje en la ruta
Callao-MataraniIlo y promover actividades pesqueras independientes
o conjuntas para abastecer programas de alimentación de los
sectores más necesitados del sur peruano y el occidente boliviano.
VENTAJAS DE LA OPCIÓN PERUANA
Perú hace hincapié que su integración con la hermana República de
Bolivia, no comienza con el gas. Es un proceso de largos años en
ejecución, que más bien pretende impulsarse a base de la
explotación de este recurso. Debe ser un factor que dinamice y
profundice sustancialmente las relaciones entre ambos pueblos.
A quienes dicen que sacar el gas por el Perú representa para
Bolivia que la distancia mayor no es tanta como equivocada y
extrañamente se ha dicho (1,155 Km.) sino de 1,080 Km. según
fuente de Instituto Geográfico Militar de Bolivia y que además esa
distancia real resulta relativa en costos, porque implica a su vez
una mayor distancia desde puerto peruano al mercado mexicano y
norteamericano que desde Chile.
Ese supuesto mayor costo, no es tampoco de frustrante esta opción
porque constituye una inversión a mayor desarrollo boliviano.
Está claro que la salida del gas por territorio peruano, con la
billonaria inversión que implica, repercute positivamente en la
economía de la zona altiplánica perteneciente a ambos países, zona
de atraso y miseria a causa de la desocupación, pobreza y la
migración constante.
Al tenderse este camino del gas, se fortalece internamente la
integración del hermano país, porque favorece la actividad
económica de cuatro departamentos (La paz, Oruro, Potosí y
Chuquisaca) además de Tarija.
Además, llegado el gas hasta el Altiplano (4 mil metros sobre el
nivel de mal) el descenso hasta llegar a orilla del mar es
notablemente vertical, reduciendo notablemente los costos por
bombeo. Pasaría este gaseoducto cercanamente a una serie de
pueblos y contaría con el apoyo auxiliar de la estupenda y
reciente carretera Ilo-Desaguadero, a diferencia del paso por
territorio Chileno inhóspito, sin servicio y escasa población.
Todo ello reduce las diferencias de costos a condiciones
aceptables para escoger como alternativa la salida del gas
boliviano por el lado peruano, como se explica mejor en cuadro que
complementaria esta información. Diferencias que resultan
inexistentes en el largo y anchuroso camino de integración
regional entre ambos países provenientes de una mismo origen y una
perspectiva similar.
Como se puede apreciar en el cuadro, por la ruta de la integración
económica de 1,080 Kilómetros y aplicando los respectivos índices
de costos, la mayor inversión en la opción Ilo respecto de
Mejillones, es de tan sólo 235 millones de dólares que al ser
deducidos 145 millones por el menos costo de transporte marítimo,
queda reducido a una diferencia de apenas 90. Respecto de
Patillos, la mayor inversión frente a Ilo se limita a 399
millones, de los cuales debe deducirse 90 millones que es el menor
costo del valor actual del transporte marítimo, con lo cual la
diferencia queda en 309 millones. |