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El desgaste de la capa de ozono es un tema muy serio que se debe tomar en cuenta, pues genera en el ser humano una serie de problemas para su salud
Proteger la capa de ozono para resguardar la vida natural

En la actualidad existen varios problemas ambientales que alteran la estabilidad de la vida en el Planeta; tales como la contaminación, la deforestación, la desertificación, el cambio climático y la destrucción de la capa de Ozono. Este último trae consecuencias nocivas no sólo para la vida humana, sino también para la vida vegetal y animal. Mucha gente conocía sólo los efectos perjudiciales que causa en el hombre, pero ignoraban lo nocivo que es, para la flora y fauna.

Para el caso de la vida vegetal, el exceso de radiación ultravioleta (UV) presente en la atmósfera, resultante del daño ocasionado a la capa de ozono, produce serias lesiones en varios tipos de plantas, perjudicando el proceso fotosintético esencial para la formación de carbohidratos; en la producción agrícola, afecta los procesos ecológicos y menoscaba los bosques. Las plantas al no producir frutos y semillas, como resultado de la contaminación fotoquímica originada por el debilitamiento de la capa; perjudican el sustento de otras especies que dependen de ello, como son los mamíferos y aves.

Así como las plantas, la destrucción de la capa de ozono también afecta a la fauna. Con el constante deterioro de este frágil escudo, el libre paso de la radiación UV se acrecienta, perjudicando toda vida animal terrestre y acuática. Se ha demostrado que en algunos animales, como cabras, vacas, gatos, perros y ovejas, que el aumento de los rayos ultravioletas permite la formación de cáncer en la piel y daños en la vista; asimismo, las infecciones en ovinos pueden acrecentarse con esta radiación. En la vida submarina el panorama es el mismo. Los rayos UV que llegan a la superficie terrestre como resultado de la pérdida de moléculas de ozono, perjudican también a las especies marinas y aquellas que se encuentran hasta los 20 metros de profundidad en aguas claras.

Uno de los principales organismos acuáticos que es afectado por el aumento de las radiaciones UV es el fitoplancton. En la zona de la Antártida, bajo el agujero de la capa de ozono, los resultados que se obtuvieron de la productividad de fitoplancton fueron mínimos, pues disminuyó en un 9%. La reducción de este nutriente, primordial en la cadena alimenticia marina, afectaría a una cantidad considerable de peces y mamíferos acuáticos como las ballenas.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que 16% de la disminución de ozono significaría un 5% de pérdida de este alimento marino; de esta forma reduciría la capacidad que tienen estas pequeñas criaturas del fitoplancton de recepcionar dióxido de carbono, contribuyendo de esta manera al calentamiento global.

En un país como el nuestro donde la actividad pesquera es sustento económico de muchas familias, se deberían tomar acciones y elaborar políticas para detener la emisión de gases tóxicos (clorofluorocarbonos) que degradan nuestra única capa ozónica.

Para completar los seres vivos afectados por la destrucción de la capa de ozono están los seres humanos. El desgaste de la capa de ozono es un tema muy serio que se debe tomar en cuenta, pues genera en el ser humano una serie de problemas para su salud. Uno de ellos es el cáncer a la piel.

En la actualidad, los índices de este tipo de cáncer han aumentado notablemente debido a una elevada reducción del ozono. Si se pierde un 10% de esta molécula en varias décadas, el número de personas con cáncer será de 250 000 por año; así lo pronostica el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Otras de las consecuencias de este problema ambiental en el hombre es la reducción de la efectividad del sistema inmunológico, pues los rayos UV evitan que el cuerpo humano combata y erradique las enfermedades; las cataratas que son causa de ceguera, problemas de visión, y la contaminación del aire.

Todos estos efectos producidos por el deterioro de nuestra única capa protectora, detienen el desarrollo de países tercermundistas en el tema de salud; y en muchos de los casos lo agrava.

Frente a esta situación, se formaron convenios y protocolos como el de Montreal y Viena, donde se reunieron científicos y expertos para dar solución a los múltiples problemas que descienden de la destrucción de la capa de ozono. El objetivo de estas medidas internacionales es promover la investigación científica para conocer a fondo el estado de la capa ozónica, y así, reducir los males que complican la situación de nuestro medio ambiente.

Para sumar esfuerzos en pro de esta causa, y crear conciencia sobre el cuidado de la capa de ozono, las Naciones Unidades instituyeron en 1995 el Día Internacional de Protección de la Capa de Ozono, aquel que se conmemora el 16 de setiembre.

La tarea de preservar nuestro escudo protector (capa de ozono) no sólo es labor de expertos en el tema, sino de todos los que habitan en este planeta. Debemos comprender que éste es nuestro único refugio de vida, deteriorarlo y destruirlo sólo traerá enfermedades y muertes. ¡Protejámoslo!

JAVIER ALEMÁN, NATURALEZA Y CULTURA INTERNACIONAL


Más de 50.000 kilómetros cuadrados de humedales costeros se han perdido. Luisiana tiene 40 por ciento de la superficie de humedales costeros del territorio continental de Estados Unidos
Pérdida de humedales agrava efecto de Katrina

La destrucción masiva de humedales y el rampante desarrollo de las costas en el sudeste de Estados Unidos figuran entre los factores que agravaron los efectos del huracán Katrina.

"Esto se pronosticó. No sorprende que una tormenta categoría cuatro como Katrina dejara tal devastación. Pero es difícil entender el alcance de los daños", dijo a IPS Robert Twilley, director del Instituto de Biogeoquímica de Humedales de la Universidad del Estado de Luisiana.

De todos modos, los perjuicios habrían sido mucho menores si Luisiana no hubiera perdido un tercio de sus humedales costeros, lamentó Twilley.

Los humedales abiertos y arbolados de las costas actúan como protección natural contra tormentas y contra la elevación del nivel del mar, explicó.

"Ese es uno de los servicios que nos brindan los humedales, pero no apreciamos su valor hasta que ocurre algo catastrófico", sostuvo el experto.

El huracán Katrina golpeó los estados de Luisiana y Mississippi, en el golfo de México, el lunes 29 de agosto. Un millón de personas quedaron sin techo. La ciudad de Nueva Orleans, en Luisiana, está casi totalmente sumergida por las aguas.

Reconstruir la ciudad insumirá miles de millones de dólares y varios años, según las autoridades.

"Dada la continua pérdida de tierras, muchas de las áreas costeras pobladas de Luisiana, como Nueva Orleans, están casi completamente expuestas al golfo de México", sostuvo Valsin A. Marmillion, portavoz de la organización no gubernamental America's Wetland.

Una de las lecciones del tsunami registrado en diciembre en el sur y el sudeste de Asia fue que los manglares de zonas costeras ayudan a reducir el impacto de ese tipo de catástrofes al absorber parte de la energía de las olas.

Fotos satelitales demostraban con claridad cómo regiones con manglares costeros permanecieron relativamente intactos, y que aquellas que carecían de éstos terminaban frecuentemente devastadas.

Los humedales son la vanguardia en la defensa contra las tormentas, dijo Kip Patrick, portavoz de America's Wetland en Nueva York.

"Por cada 2,7 millas (4,34 kilómetros) de humedales, las oleadas por tormenta se reducen un pie (30,5 centímetros)", sostuvo Patrick. "La triste paradoja es que los diques del río Mississippi tienen la consecuencia no deseada de depositar residuos en los humedales que constituyen la principal protección natural del estado", agregó.

El Mississippi, segundo río de Estados Unidos por su longitud, cruza Nueva Orleans hacia el golfo de México. Desde comienzos de la década del 1900, esa vía fluvial fue sometida a intensas obras de ingeniería para impedir inundaciones y para mejorar las condiciones de navegabilidad.

Así, se enderezó el cauce del río, se construyeron diques en sus afluentes, se dragaron canales y se construyeron cientos de miles de diques y bombas.

Nueva Orleans se encuentra tres metros por debajo del nivel del mar, y está rodeada por diques con una altura de 4,5 a seis metros.

"El delta del río Mississippi es uno de los más industrializados y con más ingeniería del mundo", destacó Twilley.

Los enormes esfuerzos de ingeniería transformaron la zona en un gran puerto y una importantísima zona de procesamiento de petróleo, gas y productos químicos. Pero también causaron un grave daño ecológico a toda la costa del Golfo.

Millones de toneladas de sedimentos del río ya no llegan a los humedales del delta. Mientras, empresas de gas y petróleo hicieron canales a través de esos humedales para extraer petróleo. Esto hizo que la tierra se hundiera y el agua salobre se filtrara, matando la vegetación.

Más de 50.000 kilómetros cuadrados de humedales costeros se han perdido. Luisiana tiene 40 por ciento de la superficie de humedales costeros del territorio continental de Estados Unidos.

"Pese a su reconocida importancia, todavía perdemos unos 44 kilómetros cuadrados de humedales cada año", lamentó Twilley.

Eso es una mejora con respecto a los 130 kilómetros cuadrados que se perdían cada año en la década de 1970, pero como ya han desaparecido tantos humedales, cualquier pérdida adicional tiene un impacto desproporcionado. Las inundaciones se han vuelto un fenómeno regular en la región.

"Tormentas menores, que hace 20 o 30 años no causaban ningún impacto, provocan inundaciones ahora. Es alarmante", dijo Twilley.

La alarma y las abundantes pruebas científicas condujeron en 2002 a un plan de 14.000 millones de dólares para construir nuevas islas-barrera, fortalecer los diques y reencauzar hasta un tercio del río para restaurar los humedales, en un plazo de 30 años.

Sin embargo, el gobierno de George W. Bush sólo aprobó un gasto de 2.000 millones de dólares.

Según informes publicados en el diario New Orleans Times-Picayune, muy poco de ese dinero se ha desembolsado, pese al riesgo aumentado de huracanes. El gobierno atribuyó las demoras en el desembolso a la guerra en Iraq y el nuevo ministerio de Seguridad Interna, que exigieron recorte de gastos en otros rubros.

Pero el costo del proyecto parece ahora muy pequeño en vista del desastre causado por Katrina. "Sabemos cómo proteger y restaurar los humedales. Sólo precisamos los fondos para comenzar", concluyó Twilley.

STEPHEN LEAHY


Los científicos dijeron que no ven ningún mecanismo natural que pueda impedir la total pérdida del hielo
Continúa deshielos en el Ártico

En un siglo, los deshielos podrían transformar las características de la zona en un escenario similar al de un verano sin hielo, el cual no se había presentado en el área en millones de años, dijo un grupo de expertos.

Según investigadores no se vislumbra que pueda producirse un proceso natural que revierta esa tendencia.

El derretimiento de glaciares podría llevar mucho más tiempo, pero incrementaría el nivel de los mares y afectaría potencialmente a las regiones costeras de todo el mundo.

Panorama desalentador
Y los cambios de las capas subterráneas de hielo podrían derribar edificios, arrastrar agua por las alcantarillas y liberar más carbono en la atmósfera.

“Lo que en realidad hace que el Ártico sea distinto al resto del mundo no polar es el hielo permanente en el suelo, en el océano, y en la tierra'', expresó Jonathan T. Overpeck de la Universidad de Arizona y presidente del Comité de Ciencia del Sistema Ártico de la Fundación Nacional de Ciencias, que divulgó el informe.

“Vemos como se derrite todo ese hielo y prevemos que los deshielos se tornarán mucho más dramáticos en el futuro, mientras nos acercamos a un estado de mayor permanencia sin la presencia de glaciares'', indicó Overpeck en una declaración.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista semanal Eos, de la Unión Geofísica Estadounidense.

Es importante comenzar a actuar
El informe se produce pocos días después de que funcionarios y los ministros del ambiente de 23 países se reunieron en Groenlandia para exhortar a los gobiernos que dejen de discutir sobre el calentamiento global y comiencen a actuar.

Esa reunión se realizó en el pueblo de Ilulissat, cerca del límite de glaciar Sermeq Kujalleq que se ha reducido casi 11 kilómetros desde 1960 y se convertido en el símbolo del temor de que el planeta esté cerca de un peligroso calentamiento.

El informe fue divulgado después de una cita de una semana en que los científicos examinaron la manera en que el ambiente del Ártico y el clima interactúan y cómo ese sistema podría responder al aumento de las temperaturas en el mundo.

En el pasado, el clima del Ártico incluía períodos glaciales con capas de hielo que se extendían hacia América del Norte y Europa, y en otras épocas con relativo calentamiento.

Los científicos dijeron que no ven ningún mecanismo natural que pueda impedir la total pérdida del hielo.

Además de los deshielos en mar y tierra, Overpeck dijo que el terreno congelado denominado permafrost también se derretirá y finalmente desaparecerá de algunas áreas. Eso podría despedir gases adicionales de efecto invernadero que habían estado almacenados en el permafrost por miles de años, agregó.
AGENCIA AP