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Los nuevos datos indican que el cromosoma Y del chimpancé se está quedando atrás, mientras que el cromosoma humano se ha mantenido a lo largo de seis millones de años
ADN del chimpancé es muy similar al del ser humano

Así lo anunció en la revista Nature, un grupo de 67 investigadores que realizaron, por primera vez, el análisis del genoma de los primates.

Esto demuestra que el número de diferencias genéticas entre las personas y los chimpancés es aproximadamente 60 veces menor que las que hay entre los humanos y los ratones.

Otro de los resultados arrojados en el estudio indica que la diferencia más evidente entre el cromosoma de estos primates y el de las personas es para el cromosoma Y, y la menor para el cromosoma X. Los nuevos datos indican que el cromosoma Y del chimpancé se está quedando atrás, mientras que el cromosoma humano se ha mantenido a lo largo de seis millones de años.

“Esta secuenciación es un logro que está destinado a descubrimientos con implicaciones para la salud humana”, sostuvo Francis Collins, director del Instituto para la Investigación del Genoma de E.U.

Para el análisis del genoma, los investigadores que pertenecen a cinco países diferentes, tomaron muestras de sangre de ‘Clint’, un chimpancé de 24 años que murió el año pasado de insuficiencia cardiaca.

EL TIEMPO DE BOGOTA


La mochila, la cual extrae energía mecánica del movimiento vertical de la carga que se produce al caminar
Estadounidenses inventan mochila que genera electricidad

Según los expertos del Departamento de Biología de la Universidad de Pensilvania, la mochila podría ser útil para equipos de rescate.

También se verían beneficiados exploradores y soldados que deben cargar pesadas baterías para sus teléfonos móviles, linternas, aparatos de visión nocturna y hasta computadoras portátiles.

Los expertos señalan en su informe que se calcula que las baterías representan una cuarta parte de la carga que deben llevar los científicos o exploradores en expediciones prolongadas.

"Para resolver este problema hemos desarrollado un dispositivo pasivo, la mochila, la cual extrae energía mecánica del movimiento vertical de la carga que se produce al caminar", según señalan.

En ese acto las caderas de una persona bajan y suben alrededor de cinco centímetros en cada paso con un desplazamiento similar en dirección vertical de la mochila.

Ese movimiento, que es independiente del marco de la mochila, pone en funcionamiento un dispositivo conectado a un generador que contiene bobinas en un campo magnético que en conjunto producen energía eléctrica.

Según los científicos, esa producción, con una carga de entre 20 a 38 kilogramos genera hasta 7,4 vatios, es decir 300 veces más que otros dispositivos de generación eléctrica instalados, por ejemplo, en los zapatos de un caminante.

AGENCIA EFE


El análisis de los huesos de los pies de restos humanos del Paleolítico Medio y el Paleolítico encontrados entre Europa y Asia revela que comenzaron a cambiar hace unos 26.000 años
Humanos usaban zapatos desde hace 30 mil años

Según los científicos, las conclusiones se desprenden la evolución de los dedos de los pies desde el Paleolítico Superior hasta los tiempos modernos.

De esta manera, Erik Trinkhaus, profesor de antropología física, dijo los seres que poblaban regiones entre Europa y Asia ya usaban zapatos entre hace 26.000 y 30.000 años.

Según Trinkhaus, que presentan el estudio en la revista "Journal of Archaeological Science", ese cambio se manifiesta principalmente en los dedos pequeños de los pies, que han perdido tamaño y fuerza como resultado del uso del calzado.

Hasta ahora, había sido imposible establecer un momento en la evolución del ser humano en que éste comenzó a usar zapatos, debido a que éstos no sobreviven al paso del tiempo.

Sin embargo, Trinkaus indicó que el análisis de los huesos de los pies de restos humanos del Paleolítico Medio y el Paleolítico encontrados entre Europa y Asia revela que comenzaron a cambiar hace unos 26.000 años.

"Descubrí que los dedos pequeños de esos seres humanos eran mucho menos poderosos que los de sus antepasados, aunque las piernas seguían siendo fuertes. La causa más lógica sería que habían comenzado a usar zapatos", indicó el experto.

Cuando una persona camina descalza, los dedos pequeños deben usarse para agregar tracción, lo cual mantiene la fortaleza de sus huesos. Con los zapatos, la importancia de esos dedos disminuye y se acelera su debilitamiento, explicó.
AGENCIA EFE