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Una minoría de la
comunidad científica sostiene que no se trata
de una nueva especie humana sino de un
espécimen que padecía microencefalia
La
existencia de otra especie humana
Científicos
australianos hallaron en Indonesia la
mandíbula de un pigmeo, que puede ser la
prueba de la existencia de un hombre
prehistórico diminuto.
La mandíbula y varios huesos de dedos y de
extremidades pertenecen a un individuo que se
cree vivió hace unos 12.000 años en la isla de
Flores, en el extremo oriental del
archipiélago de Indonesia, cerca de Australia.
Hace un año se encontró en esta misma zona
parte de un esqueleto que incluía el cráneo de
una persona, que medía menos de un metro de
altura.
Los investigadores están convencidos de que
los esqueletos pertenecen a una especie de
humano que convivió en la Tierra con el ser
humano moderno hasta una fecha mucho más
reciente de lo que se pensaba.
La pequeñez de esos seres motivó su nombre:
hobbits en alusión a los personajes creados
por J.R.R. Tolkein en la trilogía El señor de
los anillos.
Según los datos recopilados hasta ahora por
los científicos, los hobbits tenían la cabeza
pequeña y sin barbilla, los brazos largos en
relación al cuerpo, la pelvis en forma de
campana y extremidades robustas, parecidas a
las de los chimpancés. Vivían en un mundo
poblado por ratas del tamaño de perros,
enormes lagartos y elefantes pigmeos llamados
stegodon, restos que encontrados en una de las
cuevas.
Una minoría de la comunidad científica
sostiene que no se trata de una nueva especie
humana sino de un espécimen que padecía
microencefalia, un trastorno genético que
produce cerebro y cráneo pequeños.
"No parece que el crecimiento anormal sea una
explicación, ya que el enanismo relacionado
con el desarrollo hormonal y la microcefalia
que se desarrolla en humanos va acompañada de
unos miembros y pelvis de proporciones
normales", señalaron los investigadores a la
revista Nature, donde aparece reseñado el
descubrimiento.
Además, argumentan que en los hallazgos de
hace un año también se encontraron indicios de
fuego y de fabricación de utensilios, lo que
sugiere que los llamados Homo floresiensis,
otro nombre con el que se les bautizó tenían
capacidad intelectual.
La polémica pone a prueba todo lo que sabe
acerca de la evolución humana. "Los hallazgos
son asombrosos y a la vez emocionantes por los
interrogantes que suscitan", dijo Daniel E.
Lieberman, de Harvard.
AGENCIA AP |
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Los restos del
esqueleto descubierto en la Buitrera
pertenecen al primer dromeosaurio conocido, y
son diferentes de los ejemplares del norte
Dinosaurio replantea teoría sobre su
evolución
El
dromeosaurio, bautizado buitreráptor
gonzalezorum y hallado en la Patagonia
(Argentina), tiene características de ave.
El hallazgo demuestra que esta especie podía
hallarse en la región del globo que ahora es
Suramérica -la antigua Gondwana- y no sólo en
el hemisferio norte, Laurasia, como se creía.
Según un artículo publicado en 'Nature', los
restos prueban que los dromeosaurios habrían
aparecido en todo el planeta antes de su
división en dos hemisferios, norte y sur.
Hace doscientos millones de años, la Tierra
era una sola masa terráquea llamada Pangaea,
que se separó en dos partes: Laurasia, en el
norte (actuales América del Norte, Europa y
Asia) y Gondwana, en el sur (América del Sur,
Africa, Australia, la India y Antártida).
El descubrimiento de un dromeosaurio en el
hemisferio sur, cuando se creía que se
originaron en el norte -la zona de Laurasia-,
abona la teoría de que las especies de cada
región siguieron evoluciones diferentes.
Hasta ahora, sólo se habían hallado restos de
dromeosaurios, una especie de predadores, en
Norte América y Asia, como el Velociráptor del
desierto de Gobi; el Utahráptor del oeste de
Estados Unidos y los Microráptor y
Sinornithosaurus de China.
Los restos del esqueleto descubierto en la
Buitrera pertenecen al primer dromeosaurio
conocido, y son diferentes de los ejemplares
del norte.
El Buitreráptor argentino tiene extremidades
delanteras como alas enormes, una pelvis de
ave y seguramente tenía plumas cortas.
Del tamaño de un pollo gigante, tenía un
cuello largo, cola y un peculiar hocico largo
parecido a un pico, con dientes espaciados y
pequeños.
Esa dentadura difiere de la típica de otras
especies de dinosaurios carnívoros que se
sostenían en dos patas, señalan los expertos.
Una reconstrucción del buitreráptor indica que
era un animal veloz que cazaba a sus presas
con sus largas extremidades.
Al comentar el hallazgo del buitreráptor, el
profesor Peter Makovicky del Field Museum de
Chicago (E.U.) afirma en la revista que es
"uno de esos fósiles que aportan mucha
información sobre la historia evolutiva de la
Tierra y el periodo de esa evolución".
"No sólo aporta pruebas de la distribución
global del dromeosaurio y de su antigüedad,
también sugiere que los ejemplares de los
continentes norte y sur evolucionaron de
formas diferentes a partir de la separación de
las placas terráqueas en las que vivían",
escribe.
El hallazgo permite trazar un árbol
genealógico específico de los dromeosaurios
del hemisferio sur, que presentaban
características distintas a los del norte y
abren la posibilidad de otra línea de
evolución de la capacidad de volar, paralela a
la de las aves.
AGENCIA EFE |
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Los nuevos datos
indican que el cromosoma Y del chimpancé se
está quedando atrás, mientras que el cromosoma
humano se ha mantenido a lo largo de seis
millones de años
ADN del chimpancé es muy similar al del ser
humano
Así lo anunció en
la revista Nature, un grupo de 67
investigadores que realizaron, por primera
vez, el análisis del genoma de los primates.
Esto
demuestra que el número de diferencias
genéticas entre las personas y los chimpancés
es aproximadamente 60 veces menor que las que
hay entre los humanos y los ratones.
Otro de los resultados arrojados en el estudio
indica que la diferencia más evidente entre el
cromosoma de estos primates y el de las
personas es para el cromosoma Y, y la menor
para el cromosoma X. Los nuevos datos indican
que el cromosoma Y del chimpancé se está
quedando atrás, mientras que el cromosoma
humano se ha mantenido a lo largo de seis
millones de años.
“Esta secuenciación es un logro que está
destinado a descubrimientos con implicaciones
para la salud humana”, sostuvo Francis Collins,
director del Instituto para la Investigación
del Genoma de E.U.
Para el análisis del genoma, los
investigadores que pertenecen a cinco países
diferentes, tomaron muestras de sangre de ‘Clint’,
un chimpancé de 24 años que murió el año
pasado de insuficiencia cardiaca.
EL TIEMPO DE BOGOTA |
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