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Polémico libro desvirtúa las supuestas abducciones alienígenas: "Se trata de alucinaciones oníricas"
El secuestro de la ignorancia científica

La investigadora Susan Clancy asegura que la gente cree que ha sido secuestrada debido a "libretos culturales disponibles e ignorancia científica".

Clancy, sicóloga de Harvard, se declaró "harta de los extraterrestres". Cree haber leído todo libro y haber visto toda película sobre extraterrestres, y ha entrevistado a una cincuentena de personas que aseguran haber sido secuestradas por alienígenos.

Lo ha hecho en busca de la verdad científica y no por interés en el género de la ciencia ficción. "Me he convertido a regañadientes en experta en alienografía'', dijo Clancy.

La sicóloga se preparó para recibir una nueva ola de ataques en su correo electrónico con su nuevo libro 'Secuestrado: cómo la gente llega a creerse haber sido secuestrada por alienígenos' ('Abducted: How People Come to Believe They Were Kidnapped by Aliens', publicado por Harvard University Press.

Quienes creen que los extraterrestres ya están entre nosotros no han recibido muy bien su teoría de que los supuestos secuestrados han creado ``falsos recuerdos'' en base a "una mezcla de propensión a la fantasía, distorsión de la memoria, libretos culturalmente disponibles, alucinaciones oníricas e ignorancia científica".

Eso no significa que suponga que sus sujetos están locos. Por cierto, se sorprendió de ver cuántos de ellos parecían perfectamente normales, inteligentes y coherentes.

"Debatir posiciones extravagantes es algo muy normal'', dijo en una entrevista desde Nicaragua, donde es profesora visitante en INCAE, el Instituto Centroamericano para Administración de Empresas. "Es muy humano creer en hechos carentes de evidencia científica''.

Cuando llegó a Harvard en 1996, Clancy no se había propuesto desmitificar las historias de hombrecillos verdes que secuestraban a gente de carne y hueso para someterlas a experimentos dolorosos.

En cambio, inició su investigación sobre los recuerdos falsos estudiando víctimas de abuso sexual.

Muy pronto se halló combatida por gente indignada que la acusaba de tratar de desacreditar a las víctimas. Una carta la acusó de ser "amiga de todos los pedófilos".

A la vez, la Escuela de Medicina de Harvard empezó a estudiar los métodos de investigación empleados por el sicólogo John Mack, ganador de un Premio Pulitzer, quien usó hipnosis para evocar recuerdos de gente que decía haber sido capturada por extraterrestres. El año pasado, Mack murió arrollado por un conductor ebrio en Londres.

El trabajo de Mack le dio una idea a Clancy: ¿no sería más fácil poner a prueba sus teorías si pudiese estar segura de que los recuerdos de sus sujetos no eran reales? Ella y su consejero, el sicólogo de Harvard Richard McNally, pusieron un aviso en un diario que preguntaba "¿Ha sido usted secuestrado por extraterrestres?" En menos de un día se llenó su buzón del correo electrónico.


Al entrevistar a los sujetos, Clandy y McNally empezaron a hallar algunos factores comunes. Muchos de ellos, por ejemplo, describían la experiencia aterradora de despertarse sin poder moverse, seguros de que había un intruso al acecho en su habitación.

Para los sicólogos, era evidente que aquéllos habían padecido un episodio de parálisis del sueño, un estado en el limbo entre el sueño y la vigilia, a veces alterado por alucinaciones.

"Es algo así como un hipo en el cerebro. Es inofensivo'', dijo McNally, y agregó que el 20% de la población experimenta la parálisis del sueño al menos una vez.

Muchos de los sujetos también podían ser descritos como "gente espiritual'' que había abandonado las creencias religiosas convencionales, agregó McNally. "La gente convencida de esto recibe una compensación espiritual genuina'', dijo. ``Hallar una explicación natural del hecho les resulta profundamente ofensivo''.

En su libro, Clancy describe en detalle las narraciones de sus sujetos, aunque con nombres falsos.

Un hombre, un quiropráctico "coherente, agradable'', con una "esposa notablemente atractiva'' e hijos mellizos dijo haber sido padre de bebés híbridos con una "criatura aerodinámica, de tipo sílfide" extraterrestre.

Otro sujeto, un artista de 34 años con educación universitaria, no pudo identificar "experiencias oníricas perturbadoras'' hasta que fue hipnotizado por un investigador de secuestros que halló en la internet.

Durante su segunda sesión de hipnosis, el artista dijo evocar recuerdos de haber sido secuestrado por extraterrestres que lo ataron a una mesa negra de mármol y lo sujetaron a un doloroso experimento sexual.

Clancy dijo que numerosas investigaciones revelan que la hipnosis facilita la creación de recuerdos falsos.

"Esto se debe en gran medida a que estimula la imaginación a la vez que afloja las restricciones de la realidad'', escribió en su libro.

Pero Clancy aprendió que era imposible refutar categóricamente los secuestros por parte de extraterrestres.

"Todo lo que se puede hacer es argumentar que son improbables y que la evidencia aducida por el creyente no basta para justificar la creencia'', escribió. "En definitiva, la existencia de extraterrestres es cuestión de opinión, y los creyentes tienen sus propias opiniones en base a una experiencia de primera mano''.

Uno de esos ``creyentes'' es Will Bueche, de 36 años, quien trabajaba para Mack cuando Clancy y McNally lo entrevistaron hace algunos años.

Bueche dijo haber tenido más de una docena de 'encuentros' con los alienígenos desde que era niño. Estos encuentros con los "seres pálidos, delgados'', dijo, suelen ocurrir por la noche, en su cuarto, en los cuales se siente alerta pero "un poco como drogado'' cuando se comunican con él telepáticamente.

"No es como si estuvieran hablando inglés en mi mente'', afirmó. "Es una mezcla de música, imágenes, sentimientos e impresiones''.

Bueche dijo que las teorías de Clancy sobre secuestros de extraterrestres, incluyendo la parálisis del sueño, no pueden explicar plenamente lo que ha experimentado.

Las conclusiones de Clancy no son compartidas por David Jacobs, profesor adjunto de historia en la Universidad de Temple, quien dice ser "un investigador serio de los OVNI que cree que la evidencia es elocuente de que esos episodios están ocurriendo más o menos como dicen'' los supuestos secuestrados.

Jacobs, quien dijo haber usado "regresión hipnótica'' para evocar recuerdos de más de 900 sujetos, dijo que la parálisis del sueño, hipnosis fallida y falsos recuerdos "sencillamente no dan razón de los detalles convincentes'' en las narraciones de los sujetos.

Por su parte Leonard Newman, profesor de sicología en la Universidad de Illinois en Chicago, es coautor de un informe según el cual los supuestos secuestrados por extraterrestres son "masoquistas" que disfrutan de las experiencias dolorosas que describen.

Clancy dijo que el volumen y los mensajes electrónicos agresivos que recibe en estos días son peores que los que generaron su investigación sobre las víctimas de abusos sexuales.

"Estoy harta de los extraterrestres'', concluyó.

AGENCIA AP


Para influir en los sueños, los candidatos se sirven también del método de representar situaciones que les acongojan vividas durante el sueño en grupos terapéuticos o en sesiones solitarias con el terapeuta
La felicidad de las pesadillas

El estudio lo hizo el Instituto de Investigación de la Conciencia y del Sueño del Hospital General de Viena, con motivo del Año Freudiano en el 2006.

Según los resultados del trabajo, las personas que sufren pesadillas reiteradas tienen la posibilidad de someterse a un entrenamiento psicoterapéutico para encontrar un desenlace feliz a esa experiencia repetida, que a veces merma su calidad de vida.

Así lo señalaron los autores del estudio hecho con motivo de la conmemoración del aniversario 150 del nacimiento del 'padre del psicoanálisis'.

Mediante la nueva técnica, el soñador, debidamente entrenado y con el apoyo de un psicólogo, cobra conciencia de su libertad de intervenir en el sueño e incluso llegar a controlar su pesadilla hasta alterarla a gusto.

Así por ejemplo, el entrenamiento mental puede aportar una solución a quienes sufren la fantasía onírica, muy frecuente, de que se abre el suelo y uno cae en un abismo.

El paciente se prepara mentalmente a cambiar de rumbo su sueño reiterado imaginándose que, en vez de caer, de repente empieza a volar.

Las investigaciones están basadas en conocimientos que se remontan incluso a la época de Freud y a expertos que estuvieron en contacto con éste, como el holandés Frederik Willems van Eeden, que inventó el concepto del 'sueño lúcido'.

Pero también recurren al análisis del sueño como lo realizó William Dement, uno de los descubridores de las fases del sueño y quien definió como REM (de movimientos rápidos de los ojos) la fase del sueño más profundo, de especial importancia para la memoria y los sueños.

El sueño lúcido ha sido definido por Paul Tholey, experto alemán en "psicología de la 'Gestalt'", como sueño en un estado de conciencia claro, sabiendo que uno está soñando y con la convicción de que resulta posible cambiar el curso de lo que se experimenta en este estado.

La técnica se puede aprender
Se trata de una técnica que se puede aprender, como se ha comprobado en 32 personas observadas durante seis meses en los que se sometieron a una terapia de 'Gestalt' y, parte de ellos, al entrenamiento para tener sueños lúcidos, terapia esta última que resultó ser la más eficiente contra las pesadillas.

Más de la mitad de estas personas consiguieron aprender el método, que implica apuntar todo lo que se recuerda de los sueños en un diario.

El aprendizaje comienza al conocer el paciente el fenómeno del sueño lúcido y preparar el escenario decisivo para el soñador, sabiendo que los sueños dependen también de nuestras expectativas.

En la mayoría de los pacientes mejoró considerablemente la calidad subjetiva de su sueño, tres personas incluso indicaron que al final ya no sufrieron nunca más pesadillas crónicas.

Las mejoras pudieron comprobarse con la medición de la actividad física durante la noche mediante un dispositivo del tamaño de un reloj que los candidatos llevaron 24 horas al día, así como registrando la actividad cerebral en el electroencefalograma, según expuso el experto en medicina del sueño Bernd Saletu.

La directora del estudio, Brigitte Holzinger, discípula de los pioneros Paul Tholey y Stephen LaBerge de la Universidad de Stanford, destacó que el método del sueño lúcido no sólo puede liberar de las pesadillas reiteradas sino que en algunos casos provoca una sensación de euforia y libertad jamás conocidas.

Según ella, algunos artistas incluso buscan esta experiencia onírica controlada porque resulta muy fructífera para su actividad creativa.

Para influir en los sueños, los candidatos se sirven también del método de representar situaciones que les acongojan vividas durante el sueño en grupos terapéuticos o en sesiones solitarias con el terapeuta.

La jefa del estudio mencionó varios casos concretos en los que las personas en cuestión consiguieron salir de su pesadilla, como una mujer que estuvo traumatizada desde que una noche, en su juventud, despertó viendo a un ladrón junto a su cama.

El recuerdo le produjo pesadillas angustiosas hasta que cobró conciencia de que ella había ayudado a su familia porque consiguió escaparse a otra habitación y llamar a la Policía, y pudo integrar ese desenlace positivo en sus sueños.

AGENCIA EFE


Una minoría de la comunidad científica sostiene que no se trata de una nueva especie humana sino de un espécimen que padecía microencefalia
La existencia de otra especie humana

Científicos australianos hallaron en Indonesia la mandíbula de un pigmeo, que puede ser la prueba de la existencia de un hombre prehistórico diminuto.

La mandíbula y varios huesos de dedos y de extremidades pertenecen a un individuo que se cree vivió hace unos 12.000 años en la isla de Flores, en el extremo oriental del archipiélago de Indonesia, cerca de Australia.

Hace un año se encontró en esta misma zona parte de un esqueleto que incluía el cráneo de una persona, que medía menos de un metro de altura.

Los investigadores están convencidos de que los esqueletos pertenecen a una especie de humano que convivió en la Tierra con el ser humano moderno hasta una fecha mucho más reciente de lo que se pensaba.

La pequeñez de esos seres motivó su nombre: hobbits en alusión a los personajes creados por J.R.R. Tolkein en la trilogía El señor de los anillos.

Según los datos recopilados hasta ahora por los científicos, los hobbits tenían la cabeza pequeña y sin barbilla, los brazos largos en relación al cuerpo, la pelvis en forma de campana y extremidades robustas, parecidas a las de los chimpancés. Vivían en un mundo poblado por ratas del tamaño de perros, enormes lagartos y elefantes pigmeos llamados stegodon, restos que encontrados en una de las cuevas.

Una minoría de la comunidad científica sostiene que no se trata de una nueva especie humana sino de un espécimen que padecía microencefalia, un trastorno genético que produce cerebro y cráneo pequeños.

"No parece que el crecimiento anormal sea una explicación, ya que el enanismo relacionado con el desarrollo hormonal y la microcefalia que se desarrolla en humanos va acompañada de unos miembros y pelvis de proporciones normales", señalaron los investigadores a la revista Nature, donde aparece reseñado el descubrimiento.

Además, argumentan que en los hallazgos de hace un año también se encontraron indicios de fuego y de fabricación de utensilios, lo que sugiere que los llamados Homo floresiensis, otro nombre con el que se les bautizó tenían capacidad intelectual.

La polémica pone a prueba todo lo que sabe acerca de la evolución humana. "Los hallazgos son asombrosos y a la vez emocionantes por los interrogantes que suscitan", dijo Daniel E. Lieberman, de Harvard.
AGENCIA AP