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El gobierno regional de Cajamarca tiene
pronosticado en este mes y diciembre próximo, entregar 305 equipos
informáticos a otras escuelas de las zonas alejadas de la región
Cajamarca
con tecnología educativa
Más
de cien computadoras fueron entregadas a centros educativos de
cinco distritos de la provincia de Chota, en el marco de la
implementación de centros educativos, durante acto público
encabezado por el Presidente Regional de Cajamarca, Felipe Pita
Gastelumendi.
Durante ceremonia, celebrada en la plaza de armas de cada
distrito, se realizó la entrega de ciento diez computadoras a
cargo del Presidente Felipe Pita quien calificó como "esencial y
fundamental" la entrega de equipos de cómputo a escuelas de las
localidades mas alejados de Cajamarca, y recalcó a esta segunda
entrega como "la base de un futuro mejor".
La repartición de computadoras se inicio el sábado 12, en la
localidad de Conchán donde su centro educativo “José Carlos
Mariategui” recibió diez computadoras, la misma cantidad
recibieron los planteles “Francisco Cadenillas Gálvez” de la
localidad de Chiguirip y “Víctor Herrera Delgado” del distrito de
Tacabamba.
El domingo 13 en acto público en la plaza de armas de Chota se
entregó un lote de ochenta equipos de cómputo: treinta a la
“Escuela Estatal 10381”; veinte al colegio “San Juan” seguidamente
se destinaron diez computadoras a los planteles “San José” de la
localidad de Cuyumalca; “Agropecuario” y “Sagrado Corazón de
Jesús” de Chota.
Las ciento diez computadoras repartidas en los cinco distritos
chotanos están valorizadas en 187 mil 374 nuevos soles corresponde
al proyecto: “Implementación de Centros Educativos de la Región
Cajamarca” financiado con recursos del Fondo de Compensación
Regional –FONCOR.
"Mi compromiso hace unos meses fue el ofrecimiento y hoy es una
realidad traer computadoras a los distritos mas alejados de
Cajamarca”, remarcó Felipe Pita, quien en cada entrega verificaba
el funcionamiento de las computadoras Pentium IV de 2.8ghz., cada
CPU contiene un procesador de 2.8ghz., memoria ram 256mb., disco
duro, tarjeta de vídeo, tarjeta de sonido, tarjeta de red y
lectora; así como monitor samsung, teclado multimedia, mouse,
parlantes micronis y estabilizador.
El Director del Centro Educativo “San Juan”, Prof. José Castillo
Alva, agradeció "la colaboración del gobierno regional de
Cajamarca, que es la primera administración que distribuye a las
escuelas más alejadas esta valiosa implementación, que de ninguna
otra manera podría llegar hasta esos lugares".
El gobierno regional de Cajamarca tiene pronosticado en este mes y
diciembre próximo, entregar 305 equipos informáticos a otras
escuelas de las zonas alejadas de la región.
GOBIERNO REGIONAL DE CAJAMARCA |
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La Casona sanmarquina guarda escondido
entre sus muros un trajinar sin igual, que la señala como la más
histórica y longeva edificación de la educación peruana, resumen
de la vida educativa limeña
Educación
con historia de San Marcos
El
próximo 05 de noviembre, la histórica Casona de San Marcos
cumple...¡400 años!. Desde sus diferentes ocupaciones: Noviciado
jesuita de San Antonio Abad (1605), Convictorio de San Carlos
(1770) y Universidad de San Marcos (1867), este monumento
histórico conserva en sus claustros coloniales y salones
ceremoniales la vida intelectual del Perú. Queda impregnada aquí:
la educación colonial, el debate de las ideas liberales
independentistas, las reformas universitarias y las luchas por el
poder político.
El viejo local de la Universidad de San Marcos nació como
institución educativa y hasta hoy permanece como tal. Al poseer
una historia sin igual en el continente, asume un reto cultural de
grandes dimensiones, que han sido asumidas por su Centro Cultural,
institución que desde 1995 toma la difícil tarea de conjugar el
pasado apabullante de un inmenso patrimonio histórico con el
quehacer cultural contemporáneo y el latente potencial turístico,
que en los próximos años la proyectará como el corazón cultural de
la tantas veces histórica ciudad de Lima.
Historia
La Conquista española se había consolidado hacía la segunda mitad
del siglo XVI y la ciudad de Lima, capital del Virreinato, iba
tomando su papel de rectora de la mitad sur del continente
americano. Nada extraño por lo tanto que las ordenes religiosas
católicas se disputaran el mejor lugar en el centro de la ciudad
para la edificación de sus conventos. Terminado el siglo XVI se
consolidó el poder de la ciudad pues se tenía: Inquisición,
conventos, Universidad, colegios, hospitales, casa de moneda,
tribunales y consulados; la sociedad limeña imponía así la
dirección a las otras de la América meridional, vasto territorio
conquistado por España.
Nuestro principal interés se centra en la Compañía de Jesús en el
Perú, por ser esta la iniciadora de la historia que vamos a
tratar. Tal como era costumbre para la orden de San Ignacio de
Loyola, se llegaba de manera muy discreta a un nuevo territorio o
ciudad. En 1568 se instalaban en Lima, y antes de finalizar el
siglo erigieron un convento y colegio mayor llamado Colegio de San
Pablo (1569), un colegio Real, el de San Martín (1582); un colegio
para nobles indígenas o de caciques, llamado del Príncipe (1620) y
un Noviciado (1592).
El Noviciado y Casa
de Probación de San Antonio Abad
Establecido por los Jesuitas. Su origen se debe a la generosa
donación, costumbre muy extendida en la época, de Antonio Correa
Ureña, acaudalado comerciante español que en el año de 1605 dejaba
una importante suma de dinero que permitió adquirir a la Compañía
el terreno y comenzar la edificación.
Se instaló al sur de la ciudad (actual ubicación), siendo el lugar
era propicio para los fines de un noviciado, alejado del centro,
apacible, extenso territorio y fresco al amanecer, al recibir los
mejores vientos que refrescan Lima de sur a norte. Aunque aun no
se había conformado la muralla que rodeó por casi dos siglos la
ciudad, el colegio estaría al interior y muy cerca de ella.
Los fines de un noviciado son en primer término, la prueba de los
jóvenes para saber si soportarían la vida religiosa que estará
presente el resto de su vida. Así, un novicio sólo debía dedicar
su vida al estudio de los sagrados textos y a la oración, aunque
combinando estas labores con los quehaceres de la casa, la
limpieza y el cultivo de la extensa huerta del Noviciado.
La vida jesuita de la casa transcurrió durante casi dos siglos con
la tranquilidad que debía gozar este colegio, ya que a la vez se
encontraban en el las casas de ejercicios espirituales de los
curas del Colegio de San Pablo, lo que demuestra la lejanía y
solemnidad del lugar. Sólo los terremotos trastocarían la
tranquilidad de aquel inexpugnable edificio de altos muros de
barro. Como la noche del 28 de octubre de 1746, en que uno de los
más violentos terremotos ocurridos en el pacífico sur destruiría
la ciudad y el puerto del Callao. Enfrentando a los jesuitas a una
lenta restauración, para 1766 ya habían reconstruido su iglesia
dedicada a San Antonio Abad.
El trabajo estaba casi terminado cuando el 9 de setiembre de 1767
al amanecer un regimiento de soldados del Virrey, tocaba la puerta
lateral de la iglesia y entraban apostándose en patios y
corredores, hecho que marcaba el fin de los jesuitas en el
edificio y en la América hispana.
Causante de este hecho son las llamadas “reformas borbónicas”,
proceso de reforma política y administrativa llevado a cabo por
los Reyes de la dinastía Borbón, que se aplicó desde la península
hasta Hispanoamérica. El Rey Carlos III expulsaba a los jesuitas
de todo el mundo católico al considerarlos un obstáculo para el
cambio; la orden de san Ignacio nunca fue bien vista, son
innumerables las historias en contra de ella y su visión
progresista. Aquí en el Perú el Virrey Amat se vio obligado a
cumplir la Real disposición.
Sus propiedades (muebles e inmuebles) pasaron a propiedad y
administración del gobierno virreinal, bajo un tribunal llamado de
Temporalidades. Casi todas las propiedades fueron rematas o
vendidas en largos plazos de pago, pero para bien del edificio del
noviciado, este siguió siendo un complejo educativo. El Real
Convictorio de San Carlos
La educación superior de la época afrontaba una severa crisis,
desde España a América el sistema universitario estaba agotado y
se imponía uno nuevo: la reforma ilustrada en la educación;
reforma que en la Universidad de San Marcos tuvo algunos reveses.
La segunda institución instalada en el edificio fue el Convictorio
de San Carlos destinado a ser un colegio internado de la
Universidad de San Marcos, uniendo aquí a dos de sus viejos
colegios universitarios: el Real de San Martín y el San Felipe. En
1785 asumió Toribio Rodríguez de Mendoza como su tercer rector,
propiciando la aplicación del proceso de reforma ilustrada. El
Convictorio empezaría dictando algunas cátedras, convirtiéndose en
el mejor mentor de la educación en el derecho y las letras.
Durante treinta años fue dirigido por Rodríguez de Mendoza,
adquiriendo un papel preponderante en la vida cultural de finales
del siglo XVIII, así iniciado el proceso de independencia peruana,
San Carlos aportó ideas y hombres.
San Carlos en sus primeras décadas es el recinto de la
intelectualidad, educa a la primera generación de intelectuales
que inicia la etapa republicana como Faustino Sánchez Carrión
considerado el formador de ella.
Usando el argumento de la escasez de rentas y escondiendo el
motivo político, el Virrey Pezuela decretó su clausura en 1817,
pero el colegio siguió funcionando a puertas cerradas. Fue tal su
trascendencia que en 1822 el libertador San Martín lo
restablecería, claro que poniéndole su nombre, llamándole Colegio
de San Martín. Con la llegada de Bolívar el nombre cambiaria por
el del libertador venido del norte, en 1825 se le denominó
Convictorio de Bolívar, hasta 1829 en que el nombre de San Carlos
volvería a ser adoptado.
El proceso de independencia traería serios perjuicios a la
educación superior; la misma Universidad sufriría un duro golpe al
quedar sin local y sin rentas que la encaminaban a su
desaparición. Solo el esfuerzo de sus profesores evitaron este
trágico suceso.
San Carlos, nacido como parte de San Marcos durante el virreinato,
se distancio de ella producto del desorden de la independencia.
Soportó una dura crisis, aunque mejor apoyada que la Universidad.
Su recuperación se inició en 1842 cuando un distinguido maestro
del siglo XIX llegó a ser su rector. Esta figura es la de
Bartolomé Herrera, quien con un plan moderno de educación modifica
desde el local hasta el reglamento, recuperando el principio de
autoridad que estaba venido a menos, convirtiéndolo en pocos años
en el mejor colegio de la nación.
Solo una cosa fue efectiva para el buen desarrollo del colegio
carolino, la disciplina. Todas sus buenas épocas se dieron cuando
personajes como: Rodríguez de Mendoza o Herrera impusieron todo el
rigor al estudio y la preparación.
Cuenta el historiador Jorge Guillermo Leguía que era general para
los estudiantes carolinos “la fundada suposición de -que Herrera
inspeccionaba sus más individuales actos a la salida del colegio,
y todas las tardes, al desparramarse hacia las calles de los
huérfanos o del gallinazo, creen contemplar los escrutadores y
azules ojos del Rector tras las lunas de la torrecilla posterior
de la Iglesia de San Carlos”. Herrera iniciaría la educación de
una legión de hombres reconocidos en su mayoría como la generación
del primer civilismo peruano.
La Universidad de San
Marcos
San Marcos ocupó la casa sólo a partir de 1867 en que se decreta
la fusión del Convictorio Carolino con la Universidad.
Así durante los aciagos días de la Guerra del Pacífico, San Marcos
se encontraría instalado aquí, quedando paralizado el proceso de
reforma y reorganización institucional, iniciado después del
traslado.
Además del feroz daño arquitectónico, se perdió por el saqueo
chileno, no solo el rico patrimonio histórico, léase biblioteca y
archivos, sino el valioso material científico comprado para dar
vida a la primera Facultad de Ciencias del país, Los 34 meses que
duró la ocupación asestaron un golpe y daño hasta hoy irreparable.
Terminada la guerra y recuperado el local, la Universidad de San
Marcos entraría en una época de cambios, mirando al naciente siglo
XX. Son parte de esta historia la reforma universitaria de 1919,
el nacimiento de partidos políticos, la labor cultural e
intelectual (literatura, arte, jurisprudencia) que hoy forman
parte de nuestra historia.
En este viejo local San Marcos celebró su cuarto centenario de
vida institucional. Pocos años después se llevaría a cabo el
traslado a su nueva y actual sede denominada Ciudad Universitaria.
San Marcos es la más antigua Universidad de América, esta
primacía, presenta hasta hoy llamados “litigios históricos” con
otras que intentan usurpar este merito. Es erróneo pensar que los
estudios superiores de enseñanza teológica creados al interior de
los conventos durante siglo XVI, sean Universidades Reales.
San Marcos es la más antiguas de las instituciones superiores con
el rango de Universidad, tal como lo exigía el derecho español de
la época. Fue creada por una Real Cédula y Provisión dada el 12 de
mayo de 1551 en Valladolid, España dada por el Rey Carlos V,
recibiendo su título Pontificio por el Papa Pio V, el 25 de julio
de 1571.
Además como hemos señalado al inicio, Lima era la capital del
Virreinato peruano y San Marcos al estar integrada al gobierno,
era cabeza de la educación superior en la América meridional,
mitad que compartía en el norte, con la Universidad de la ciudad
de México. Podemos agregar a una larga serie de hechos,
demostrando una vez más la antigüedad de San Marcos, ser poseedora
de las más longevas Constituciones o Estatutos Universitarios del
continente, hechos en 1571.
Proyección
Por todo ello, la Casona sanmarquina guarda escondido entre sus
muros un trajinar sin igual, que la señala como la más histórica y
longeva edificación de la educación peruana, resumen de la vida
educativa limeña. Testigo en sus cuatro siglos, de dos etapas
históricas (virreinal y republicana).
Es el edificio público sobreviviente más antiguo del país.
Sometido hoy a un largo proceso de restauración iniciado en 1992
gracias a un convenio con el Gobierno Español y la Universidad,
cada año que pasa rejuvenece la vieja Casona sanmarquina, luciendo
una estructura sin comparación en el país, atreviéndonos a decir
que en Sudamérica no existe otra igual. Desde sus históricos
salones ceremoniales, como el General y la Capilla jesuita
dedicada a la Virgen, que entrelazados con sus hermosos patios nos
permiten rememorar y aproximarnos al pasado.
Lejano está el día, cuando los Jesuitas construyeron en la parte
sur de la ciudad de Lima su colegio de novicios. Sin imaginar que
con el correr de los siglos se convertiría en el baluarte cultural
más importante de la ciudad.
CENTRO CULTURAL DE SAN MARCOS |
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Ponen de manifiesto rasgos poco conocidos
de Raimondi, en su intuición de etnógrafo. Sus epístolas,
formalmente enmarcadas dentro de la descripción naturalista
Antonio
Raimondi, mirada íntima del Perú
Ricardo
La Torre, Pompilio Inglesi y Spartaco Inglesi han formado equipo
para entregar por primera vez la correspondencia completa del
sabio italiano Antonio Raimondi desde que llegó al Perú a los 24
años y, afincado, murió en estas tierras en 1890. El libro
—Antonio Raimondi. Mirada íntima del Perú. Epistolario 1849-1890—
es una empresa conjunta del Fondo Editorial del Congreso y el
Banco Central de Reserva del Perú. Las cartas pasan de 250 y están
reunidas en dos tomos donde abundan fotos, dibujos, mapas y
levantamientos de planos. Aquellas que fueron manuscritas en
italiano aparecen en versión bilingüe.
Las cartas de Raimondi franquean muchas zonas de conocimiento:
arqueología, botánica, geología, mineralogía, historia,
hidrografía, zoología, cartografía y estudios de factibilidad
sobre la explotación del guano y el salitre. La curiosidad del
sabio milanés es insaciable y solo corre pareja a su prolijidad.
Las cartas están dedicadas a las más variadas investigaciones,
pero siempre observan un mismo apego al rigor y al detalle, y de
este modo establecen una alianza entre el deseo de develar y la
voluntad de ordenar. En todo momento, el epistolario de Raimondi
retrata al explorador y al taxonomista.
Las cartas reservan algunas sorpresas. Ponen de manifiesto rasgos
poco conocidos de Raimondi, por ejemplo su intuición de etnógrafo.
Sus epístolas, formalmente enmarcadas dentro de la descripción
naturalista, trascienden con frecuencia el campo de la observación
científica para ofrecer verdaderos calados antropológicos. En los
pueblos recorridos Raimondi percibe procesos en marcha y nuevas
formas culturales y económicas veladas para un ojo menos agudo.
Raimondi, por citar un caso, anticipa en las ferias semanales
andinas la futura eclosión de un mercado interno regional. Solo
hace falta, a su juicio, robustecer la obra modernizadora que el
presidente Manuel Pardo había comenzado con la construcción de
vías férreas para comunicar los diferentes ámbitos productivos del
país. Raimondi se sintió siempre muy cerca de este presidente, y
como él, encontraba que la Sierra y aun la Selva ofrecían grandes
recursos explotables. La proximidad a Pardo le valió importantes
detractores, sobre todo entre los grupos latifundistas y los
caciques locales refractarios al industrialismo.
Estas cartas, además, pueden ser leídas, debido a la minuciosidad
del sabio, como muy amenas crónicas de viaje, y en ciertos
momentos, relatos de aventuras también emparentados con el
anecdotario político. En efecto, cerca de Casma en 1868, en los
desórdenes producidos por la rivalidad entre los generales La
Puerta y Diez Canseco, Raimondi es confundido con un comandante y
casi asesinado por las tropas leales al segundo en su cuarto de
alojamiento. Raimondi narra el trance morosamente y sin
dramatismo, inclusive disculpándose de entrar en pormenores
personales y lamentando que en el incidente hubiera sido averiado
su barómetro —en lo que es un insuperable autorretrato. Como si
nada, ni siquiera el peligro de muerte, pudiera distraerlo de su
saga científica.
CARMEN FAJARDO MÉNDEZ |
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La muestra podrá ser visitada desde el
martes 11 de octubre en la galería Praxis Arte Internacional (Av.
San Martín 689, Barranco), de lunes a viernes de 10 a 2 pm y de 4
a 8pm; y sábados de 4 a 8 pm.
Exposición
colectiva “El Muro”
La
Galería Praxis presenta la exposición colectiva
titulada “El Muro”, en la que los participantes, desde diversas
técnicas y estilos nos muestran en sus obras una vertiente
reflexiva de las artes visuales que se ocupa del ser humano, la
comunicación-incomunicación, y de cómo el arte es capaz de
acercarnos más a la comprensión de la realidad. La inauguración
será el martes 11 de octubre.
La exposición reúne obras de 15 destacados artistas plásticos,
peruanos y extranjeros, que trabajan diferentes técnicas
artísticas, como la pintura, la fotografía, el grabado, el
collage, la escultura y el arte digital, y que motivados por el
tema: ³El Muro², han creado interesantes obras que transitan el
humor negro, la melancolía, el drama, la crítica social, los
sueños, etc. Cabe destacar la participación de dos destacados
artistas de México y Argentina, como son Ignacio Valdéz y Claudio
Roncoli respectivamente, quienes estan destacando en una notable
carrera internacional.
Participan:
José Gómez, pintor que trabaja la figura humana desde una
perspectiva expresionista, su trabajo contrasta arquitectura y
grupos humanos en movimiento; Nani Cárdenas, escultora que emplea
el alambre de cobre para ir tejiendo tramas que corporizan
presencias humanas. Sus esculturas, parecen flotar como espéctros;
Flavia Meléndez, artista que utiliza la fotografía, el collage y
el óleo.
Su obra busca vincular espacios y perspectivas yuxtaponiendo
personas y animales, creando un diálogo entre carne, naturaleza
muerta y seres humanos involucrados en relaciones emotivas;
Patricia Eyzaguirre, desarrolla su obra en un mundo onírico,
poético y sensorial donde aparecen siluetas de objetos,
reminiscencias de ídolos, creando imágenes de gran introspección;
Carolina Bazo, trabaja dentro de la linealidad y la fuerza de lo
gráfico, en su arte existe una narrativa intimista que aborda
diversos aspectos de la comunicación, con cierta dosis de humor
negro; Julio Gómez emplea la figuración para mostrar de manera
reflexiva el tema de la melancolía, creando paisajes de atmósferas
solitarias y seres que habitan en cubículos y estructuras de
fierro; Carlos Runcie Tanaka, escultor y ceramista, dedicado
también a la instalación y al video, su obra apela a la reflexión
y la mirada interior; en sus cerámicas las texturas y colores
adquieren una presencia intensamente dramática; Lorenzo Osores,
emplea la tinta en papel de arroz, para revelarnos al ser humano
en situaciones y escenas de riqueza onírica donde la sensualidad y
el erotismo son la mayor constante; Ignacio Valdéz, fotógrafo
Mexicano, que trabaja principalmente el desnudo femenino; realiza
complejas escenificaciones de gran simbolismo, creando atmósferas
intensas para cada personaje; Ximena Santillana, a través del
collage, crea espacios que se transforman en escenarios donde la
fantasía delirante, la sexualidad y lo real se dan la mano;
Christian Bendayán, pintor que muestra en sus grabados una
vertiente expresionista, su obra muestra tanto aspectos dramáticos
como lúdicos, fantasiosos como placenteros; Jorge Castilla-Bambarén,
trabaja la figuración mezclandola con elementos y planos de
abstracción.
En su obra los colores y formas están vinculados al expresionismo
y la fuerza de su línea al arte primitivo; Claudio Roncoli,
artista argentino, que utiliza elementos de revistas y
publicaciones antiguas, para crear imágenes donde están presentes
la nostalgia de las reuniones familiares, los juguetes, los
recuerdos de infancia, utilizando de manera poética la técnica del
montaje; Valeria Ghezzi, trabaja la técnica mixta, utilizando
elementos de los diarios y revistas en una obra de compleja y
racional estructura. Sus personajes figurativos integrados a
veladuras y color crean superficies de gran riqueza sensorial; y
Natalia Revilla, pintora que con sus imágenes en blanco y negro,
de muñecas y juguetes magnificados y humanizados, puebla un mundo
ocurrente, divertido pero patentizando también el drama del
deterioro y el abandono.
La muestra podrá ser visitada desde el martes 11 de octubre en la
galería Praxis Arte Internacional (Av. San Martín 689, Barranco),
de lunes a viernes de 10 a 2 pm y de 4 a 8pm; y sábados de 4 a 8
pm.
PRAXIS |
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"Es importante pensar constantemente
acerca de cosas, especialmente cotidianas", les dijo a 70 jóvenes
de Bogotá, Ivar Giaever, el noruego que ganó hace 32 años el Nobel
“Para tener
éxito hay que aprender a pensar”
Colciencias lo invitó para hablar a
empresarios y estudiantes sobre la importancia de la física, que
está en su año mundial.
Los
intereses estaban divididos. Un grupo de estudiantes, los de
colegio privado (bilingüe, para más señas), quería saber sobre
conductores, superconductores y cómo era su teoría del
entunelamiento de electrones, por la cual obtuvo el premio Nobel
de Física en 1973.
El otro grupo (alumnos de planteles oficiales en su mayoría)
prefería recibir consejos sobre cómo amar la física, lograr éxito
en la vida y superar las dificultades que se presentan.
Buena parte de los adultos que estábamos en la sala, (los que no
éramos profesores de física) estábamos con los segundos.
"Es importante pensar constantemente acerca de cosas,
especialmente cotidianas", les dijo a 70 jóvenes de Bogotá, Ivar
Giaever, el noruego que ganó hace 32 años el Nobel por demostrar
que los electrones pasan de un metal a otro sin que el metal se
roce.
Solo tenía 44 años cuando
lo logró (hoy tiene 76). Le hubiera gustado haber tenido entonces
65 porque desde que ganó el premio ha dedicado la mayor parte de
su tiempo a dar conferencias y no a investigar para lo cual se
formó.
Sin embargo, Giaever da con gusto las charlas por todo el mundo
sobre la importancia de la física y la posibilidad que tiene
cualquier persona de obtener éxito en lo que se proponga. "No
estaba trabajando para el premio –dijo–, sino para demostrar lo
que había enunciando. Fue divertido ganarlo".
¿Qué consejos nos da para tener éxito como usted?, le preguntó una
de las estudiantes.
"Yo me gané el Nobel también por suerte. En el laboratorio en el
que trabajaba había por los menos 800 personas con doctorado, más
educadas y probablemente más inteligentes que yo, pero yo pensé en
algo en lo que ellas no habían pensando.
"Hay que pensar en cosas que se hacen todos los días. Por ejemplo,
las diferentes formas en las que me puedo vestir en la mañana:
primero el pantalón, después la camisa... De pensar en lo
cotidiano es que salen las buenas ideas".
Año mundial de la física
Giaever fue invitado por Colciencias a Colombia, país que visita
por primera vez, a participar en el simposio 'Física y sociedad'
con el cual esta entidad celebra el año mundial de la física.
Durante dos días, el Nobel habló con profesionales de diferentes
áreas sobre la importancia de las ciencias y de ayudar a su
desarrollo. Con los jóvenes, de la necesidad de que las estudien
para que el mundo siga desarrollándose.
"No importan la notas", les dijo y así les confesó que no obtuvo
buenas calificaciones en el colegio, su promedio solo le sirvió
(aseguró él) para estudiar ingeniería mecánica. Estando en último
año se casó y al terminar la carrera tuvo que prestar el servicio
militar por un año. "Después tuve un hijo y conseguí trabajo, pero
no casa, así que emigré a Estados Unidos".
Allí ingresó a General Electric donde después de muchos cursos
logró entrar al grupo de investigación de la empresa. Trabajaba
para importantes matemáticos y aspiraba a ser como ellos. Por eso,
estudió física en el Instituto Politécnico de Estados Unidos y más
tarde obtuvo un Ph. D.
El trabajo con el cual obtuvo el Nobel ha servido para crear
pequeños transistores que trabajan a temperaturas bajas. "Aún no
ha tenido aplicación específica –aseguró–, pero me dicen que el
Ejército de Estados Unidos lo utiliza para medir amplificadores y
buscar submarinos".
Ahora su búsqueda está centrada en las células de tejidos. Por
ejemplo, estudia células cancerígenas y las compara con normales.
"Estoy dedicado a la biofísica, porque los problemas de la física
han sido resueltos; se requiere más investigación en biología".
¿Qué hubiese pasado si usted no se hubiera ido para Estados
Unidos?, le preguntó otra estudiante. "Eso si, no habría sido rey
de Noruega", dijo entre risas, después, en un tono más serio:
"Allí son muy burocráticos. Habría sido solamente ingeniero
mecánico, jamás habría podido estudiar física".
¿Cómo le pareció la charla?, le pregunto yo. "Me encantó. Se ve
que hay más interés por la física. Hace cuatro años, por lo menos
en Estados Unidos, estaba bajando la motivación, y ahora ha ido
creciendo".
¿Qué se necesita para lograr ese interés? "Cambiar la manera en
que se enseña en los colegios. Primero hay que enseñar física,
después química y más adelante biología. Ese es el orden correcto.
ÁNGELA CONSTANZA JEREZ |
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