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Parece
que en ámbitos científicos, no tanto en los gubernamentales, hay
cada vez mayor consenso en afirmar que en la actualidad
asistimos a un cambio de condiciones climáticas en el ámbito
planetario como consecuencia de los modos insostenibles de
producción y de la vida del mundo desarrollado, mayoritariamente
basados en el consumo de energías fósiles y otras materias
primas así como en la emisión de residuos contaminantes a la
atmósfera, aguas y suelo.
Dicen los científicos del Grupo II del Panel Intergubernamental
sobre el Cambio Climático (IPCC), dependiente de las Naciones
Unidas que se prevén importantes alteraciones climáticas a
escala mundial, de mantenerse el ritmo actual de calentamiento
global, tanto los países desarrollados como en vía de desarrollo
podrán verse afectados por inundaciones, sequías, hambre,
epidemias y otros desastres. Según este Grupo en la actualidad
asistimos a una emisión creciente y sin precedentes a la
atmósfera de gases de "efecto invernadero" como el dióxido de
carbono, el metano, los óxidos nitrosos, y los gases
halogenados. Tales gases permiten el paso a través de la
atmósfera de radiaciones ultravioletas y radiaciones visibles
(onda larga) que, reflejan en la superficie terrestre, se
transforman en radiaciones de onda corta (infrarroja), las
cuales son detenidas y reflejadas de nuevo hacia la tierra por
estos gases dando lugar a un incremento de la temperatura
global. Muchos expertos mantienen que existen pruebas
fehacientes para considerar que tales efectos tienen lugar como
consecuencia de actividades humanas: el uso de combustibles
fósiles, la contaminación industrial y la destrucción de bosques
y tierra húmedas. También vaticinan que a lo largo de este siglo
la temperatura media de la Tierra sufrirá un ascenso de entre
1.5 y 5.8 grados centígrados que provocara graves impactos en
fauna y flora, los hielos del océano Ártico y otros ecosistemas.
La verdadera solución a estos problemas sólo podría venir de la
mano de una profunda renovación en los sistemas de valores y de
una ruptura de los modelos socioeconómicos imperantes que pongan
en valor el medio ambiente y lo social frente al mercado y a lo
individual, generando un sistema alternativo totalmente nuevo.
Cumbres como la de Río en 1992 y la de Kioto en 1997 se han
utilizado como meras plataformas de exposición de declaraciones
de buenas intenciones por parte de los gobierno de los países
poderosos. Pocos gobiernos se muestran dispuestos a poner las
medidas necesarias para frenar el cambio climático. El mismo
protocolo de Kioto contemplaba una serie de mecanismos llamados
de flexibilidad, cuya verdadera finalidad era favorecer a los
países mas desarrollados y con mayor volumen de emisiones y
dejar una puerta abierta al incumplimiento de sus compromisos
tal y como esta ocurriendo.
IMPACTOS
Los graves impactos negativos de esta elevación de la
temperatura global son de diversa índole, pudiendo destacarse
los siguiente:
1. Aumento del nivel del mar como consecuencia de la
fusión de los hielos polares. De continuar el calentamiento
global pueden terminar anegadas muchas zonas costeras que en la
actualidad son las que acumulan el mayor porcentaje de la
población mundial y de actividades productivas.
2. Extensión de enfermedades denominadas tropicales, como
la malaria, el paludismo o el dengue a países de clima templado.
El crecimiento de las temperaturas en estas áreas creará las
condiciones adecuadas para la transmisión de estas enfermedades,
que en la actualidad no llegan a las zonas templadas el no
encontrar en las mismas un habitad adecuado. También las
enfermedades cardiorrespiratorias.
3. Desaparición de especies de flora y fauna.
4. Variaciones significativas en el itinerario de las
corrientes oceánicas que incrementan los efectos del cambio
climático en determinadas regiones y afectarán muy negativamente
a la productividad de caladeros y pesquerías.
SOLUCIONES
1. La reducción del consumo energético global mediante
medidas de racionalización y eficiencia.
2. La sustitución de las energías fósiles por fuentes
energéticas renovables y limpias.
3. La reducción de las necesidades de transporte. Para
ello es fundamental la planificación económica partiendo de las
estrategias de ordenación territorial y de planeamiento
urbanístico que eviten la excesivas especializaciones, propias
de los procesos de globalización, de áreas del territorio y de
las ciudades, factor clave en el incremento de las necesidades
de transporte.
4. Potenciación de los sistemas de transporte colectivos
y de eficiencia energética frente al derroche de los sistemas
individuales.
5. Medidas para reducir el consumo energético domestico
(implantación de patrones bio climáticos en la construcción de
edificios. Uso de electrodomésticos mas eficientes, etc.) y para
que este se nutra de fuentes energéticas alternativas y de
autoabastecimiento como la solar.
6. Incremento de los espacios forestales que actúan como
sumideros de dióxido de carbono, mediante políticas de
reforestación.
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